El sábado cumplí 30 años. TREINTA. Treinta años de aciertos y errores, de aprendizaje, de crecimiento. Y me pillé a mi misma contenta de cumplirlos. Salí a correr tempranito, como hace 3 años vengo haciendo, y mientras pasaban los árboles y escuchaba mi música favorita, me puse a pensar en las lecciones más importantes que aprendí a lo largo de estos años. Quiero contarles cuales son. Quien sabe y algunas les sirven, o les divierten:
* Educate. Educarse significa leer, investigar, hablar con gente que es buena en lo que hace, dejarse enseñar, siempre. Ir a la universidad no es imprescindible, pero es una inversión invaluable, y vale la pena mucho más de lo que alguien en sus 20 se imagina.
* Mirale a la gente a la cara. No importa lo ocupada que estés, se siente horrible cuando le hablas a alguien y no te mira. Es como que no mereces su atención.
* Si te duele o se te sube, no te pongas. Se va a notar, en algún momento.
* Aprendé a decir lo que pensás de forma considerada. Insultar disfrazando de "yo soy sincera nomas" no sirve y te hace ver como una arpía.
* Cada minuto de actividad física que hagas, tu cuerpo te va a agradecer y te va a devolver con creces. Cada minuto en el sofá o sentada sobre tu traste, va a pesar en contra tuya.
* No. te. cortes. flequillos. A casi nadie le quedan bien. Y si le quedan bien, son supermodelos. No nomás.
* La vida no es justa. No te quejes ni hagas el show autocompasivo, porque simplemente, no es. Es un hecho.
* Encontrá tus talentos -todos tenemos y son distintos-, esas capacidades de hacer algo excepcionalmente mejor que el resto de la gente. Hacelo.
* La paciencia no es inherente. Es un ejercicio.
* Ser paciente no es lo mismo que ser estúpida.
* No hacerte cargo de las cosas que haces mal tiene precio. Vuelve después a morderte la cola.
* Aprendé a hacer galletitas, o algún plato dulce. Hace muchas veces. No sabes cuantas puertas se abren.
* Se amable con otras mujeres. Es de pésimo gusto la malicia entre féminas. Muestra inseguridad y, bueno, falta de buen gusto.
* Ser adolescente es dificilísimo. Cada vez que pienses en las cosas que hacías y como pensabas que sabías todo, te va a venir una ola de vergüenza. Así nomás es.
* Nunca, nunca, nunca, te saques los zapatos en una fiesta. No, en serio. Y si sentís una profunda necesidad de sacarte los zapatos, andate afuera y anda a casa. Termina con dignidad.
* Una chica borracha, sin dominio propio e incapaz de mantenerse en pie es algo muy triste de ver.
* No esperes que un fulano te dé tu lugar. Datelo vos primero y el resto va a seguir.
* Si das con mezquindad, vas a recibir en manera acorde. La reciprocidad es uno de los principios que mantienen al mundo girando. También se le conoce como "la tortilla se da la vuelta".
* Un hombre no es la felicidad. La felicidad es la realización personal. El amor romántico es una añadidura, muy hermosa, pero añadidura al fin.
* Presumir demasiado, todo el tiempo, de tus logros, viajes, etc, les quita el brillo. Algo de misterio será agradecido por todos.
* Muchos contactos no es lo mismo que muchos amigos. Los amigos reales normalmente se miden con los dedos de tu mano. Esos que están ahí en los momentos mas oscuros.
* Dios es Dios, aun cuando dudas. Vas a darte cuenta cuando las papas quemen, probablemente.
Qué bueno es llegar a este hito y poder compartir con ustedes, que leen del otro lado. Eso también es un regalo para mi. Ok, fin del momento cursi. Salud!
historias e histerias de una (joven) señora absolutamente ordinaria, pero siempre entretenida..
Mostrando entradas con la etiqueta cosas de chicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cosas de chicas. Mostrar todas las entradas
lunes, 17 de diciembre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
Vos tan Cuarto de Milla, yo tan burrito Lambare.
La vida de esta mujer casada no es puro correr de las funciones laborales a las domésticas. De tanto en tanto, hay diversión de chicas, y la historia de hoy empezó así de inocente, una noche de diversión para dos amigas.
Recibí una atenta invitación de la gente del Shopping del Sol para ir acompañada de una amiga a su esplendoroso desfile de Primavera-Verano, el Fashion Experience. De más esta decir que en el trajín rutinario de mi vida, este tipo de cosas representa un absoluto deleite, así que por supuesto, agendamos la fecha, y llegado el día nos encontramos encantadas de la vida y listas para ver lo mas chic de la moda estival en pasarela.
Al entrar al lugar del evento, nos topamos con un pequeño caos, con varias colas de gente para ingresar a los distintos accesos. Nuestras generosas invitaciones marcaban que nuestro acceso era en el VIP, asi que preguntando aqui y alla, nos pusimos en una fila, donde la gente tampoco estaba tan segura, pero como estabamos sobre la hora, nos arriesgamos.
Finalmente entramos, y un acomodador nos lió una pulserita por las muñecas, mientras nos empujaban para adelante. La cantidad de gente era abrumadora, lo cual me complace muchísimo como fanática de la moda. Avanzamos, ya adentro, buscando el acceso a nuestros asientos, cuando llegamos frente a otra acomodadora, que nos pregunta para la mesa de quien vamos. Como no tenía idea de que me hablaba, le miré y le mostré mi invitación mientras otras damas preguntaban a mi alrededor. La señorita, se limitó a liarnos otras nuevas pulseritas y nos metieron al sector en cuestión.
Ahora, quiero que entiendan que a mi me gusta MUCHO la moda. Y todo lo que tenga que ver con ella. Y estaba absolutamente extasiada de ver a las mujeres más regias de Asunción aunque me daba un poquito de ansiedad tanta esplendidez -eso es para un post futuro, recuerdenme que escriba sobre las mujeres que nos causan ansiedad- pero nada que me quite el gozo. Entonces a mi lado pasa, con la cabellera moviéndose al viento, la piel refulgente bajo las luces y aroma a unicornio, la encantadora Teresita Codas. Teresita Codas es, a mi humilde opinión, la flor de la sociedad asuncena. Es en quien yo pienso como ideal cuando hablo de la hermosa, fina, exótica mujer paraguaya. En jerga ecuestre, es fina como un caballo Cuarto de Milla. Ella y Leryn Franco, que por cierto era presentadora del desfile. Es una de esas mujeres que cuando les ves, te paras un poquito más derecha, y revisas si no tenes pelos de perro en tu ropa, me explico?
Es más o menos en ese momento que me di cuenta que estábamos en el lugar equivocado. Si, teníamos invitaciones para el VIP, pero esto definitivamente era terreno inexplorado. Mi amiga me dijo que se dió cuenta de lo mismo, con los ojos. Rápidamente evaluamos nuestra situación e hicimos lo más sensato: fingimos demencia. Procedimos a sentarnos en uno de los sofás y charlar como quien no quiere la cosa. Al rato llegó la aparente dueña de la mesa, pero nos saludo muy amable, así que alegremente esperamos el inicio del desfile. Que noche nos esperaba, Teté!
Para la ocasión decidi honrar la invitación recibida con mis mejores zapatos, un par hermoso de sandalias Badgley Mischka que son mi más preciada posesión y muestro aqui para su mejor apreciación En la cúspide del glamour, me reía de lo mas ufana, muy contenta conmigo misma, me decía "mirá ña Pao, entre la crema y nata de la elegancia". Yo, con mis sandalias de diseñador, con mi sobre charolado, con mi perfume Coco Mademoiselle. Giuliana Rancic, movete, se viene ña Pao a cubrir los Oscar. Y así estábamos de lo más acomodadas parloteando, cuando arranca el desfile y aparece un mozo con una de esas bandejas gigantescas, llenas de copas de champagne, para los presentes.
Todo sucedió en segundos. Segundos eternos, donde ves todo lo que sucede en camara lenta, inexorablemente, inevitablemente. Se tropieza el mozo, y la bandeja da una vuelta en el aire y las copas, todas bailando al son de la bossa nova, dan un vuelco irremediable, sobre la humanidad de quien escribe:
SHHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Por un instante, el mundo paró. Yo miraba en tiempo real, y veía todo congelado: la cara de espanto de mi amiga, los ojos saltones del mozo, las miradas de pavor de las señoras espléndidas, y dos metros mas allá, la expresión horrorizada -y quizás, aunque no sé si lo imagine, decepcionada- de Teresita Codas. Me sentí morir.
Todas las ironías del mundo al unisono, en ese mismo momento. El tiempo se reanudó, y yo, toda empapada de champagne, solo miraba mis zapatos. El mozo, disculpándose profusamente, corrió y volvió con una carretilla de servilletas de papel. Genial, ahora yo parecía un pompom de intercolegial. La gente me miraba como si fuese una gitana que se coló ahi -lo cual era, un poquito- y mi amiga, toda calma, me perjuró que mis zapatos iban a sobrevivir, y que si me mantenía respirando, yo también.
Y fue en ese exacto instante, bañada en champagne, pegajosa de secarme con servilletas de papel y por completo mortificada por mi papelón frente a la sociedad, que decidí que no me iba a importar. Que lo peor que podría pasar es que mis zapatos se arruinen, y aparentemente eso no sucedería. Así que aprete fuerte la mano de mi amiga, y aceptamos una copa del champagne que me bañó.
El desfile estuvo precioso. Nos reímos hasta el llanto de lo improbable de los sucesos de esa noche, y al llegar a casa, sequé con secador mis hermosos zapatos. Creo que van a estar bien.
pd: días después fui a un seminario de Asesoría de Imagen. Entre con la cartera colgándome del codo, con mi mejor expresión de Anna Wintour. Después de pasearme por todo el lugar, que de nuevo estaba lleno de las mujeres más fabulosas de la ciudad, tomo mi asiento y miro hacia abajo: se me había roto de la forma más grotesca el cierre del pantalón. Levanté la cara, transfigurada, y a lo lejos, veo en el mar de damas a quien acababa de ser testigo de mi nuevo e inexplicable bochorno público: Teresita Codas.
Si alguna vez llegan a presentarnos, voy a tener que trabajar arduamente para explicar que no soy una lunática que escapó del Neurosiquiátrico.
Etiquetas:
amigas,
Asunción,
cosas de chicas,
moda,
Ña Pao,
Paraguay,
Shopping del Sol
viernes, 21 de septiembre de 2012
Lo bueno de lo malo
Hace una semana vi a una de esas amigas que no importa cuanto tiempo haya pasado de la ultima vez que la viste, parece que no paso ni un solo día, todas tenemos de esas, verdad?. Es una de las personas mas cercanas a mi corazón y nos encontramos con motivo del lanzamiento del nuevo disco de su esposo. Para la ocasión, trate de ponerme linda y llegamos con mi estimado al celebrado evento. Pero cual fue mi sorpresa cuando entro y veo a una mujer despampanante, de rojo rabioso, darse la vuelta y levantarse para abrazarme. Era mi amiga.
No tendría nada de raro que mi amiga se levante a recibirnos ni mucho menos, mi sorpresa en realidad no era por eso. Era porque esta bella dama estaba ESTUPENDA. Con 16 kilos menos de peso, la piel lustrosa y la cara radiante, esta era definitivamente la versión mejoradisima de mi querida amiga, a quien no había visto en unos 6 meses. Y como yo tengo la bendición y la cruz de no poder disimular en mi cara lo que pienso -jamas, siempre se me nota todo- le dije nomas de entrada lo que estaba pensando: "Yam, estasestupendanopuedocreertenesquecontarmequehicisteYA!". Ella, que conoce mi corazón como su mano, tiro una carcajada al aire y nos guio a nuestra mesa, donde me comento la fuente de su maravilloso makeover.
Lo que me dijo fue tan profundo en su sabiduría y dicho con tanto amor que hasta ahora, que me siento a escribir, me sigo asombrando. Me comento que poquitos días después de la ultima vez que nos vimos, comenzo a sentir fortísimos dolores de espalda, tan agudos que la inmovilizaron, y que para desplazarse sin ayuda la obligaban a caminar como los bebes, a gatas. Al consultar al respecto de los dolores, que no pasaban con absolutamente nada, le dijeron que era una hernia. La hernia requería un reposo severo, en cama moviendo lo mínimo, por lo menos por tres meses.
Durante estos tres meses su apetito -o mas bien, gusto empedernido por comer- disminuyo muchísimo. Como lo ultimo que quería era sentirse pesada, encima de tener que estar confinada a su cama, comía sano, fruta, verdura, tomaba agua para mantenerse hidratada. Y así pasaron los meses hasta que el medico recomendó arrancar con algún tipo de ejercicio que pueda ayudar a fortalecer su columna. Se decidio por pilates reformer. Como comprendía la seriedad de la cuestión, no se hizo la remolona y con colosal fuerza de voluntad, a las 6 en punto estaba día tras día en su gym lista para su clase. En total, en todos esos meses, perdió 16 kilos.
Pero lo que me voló la cabeza fue la gratitud con la que me contaba el dolor que tuvo que pasar. Me dijo que para ella resultaba un desafio muy grande el cuidarse en lo que comía -para quien no?- y que no había forma de juntar determinación suficiente para ir al gimnasio o hacer algún tipo de actividad física. Me contó que ella veía como una enfermedad que parece un castigo o una maldición, para ella fue una bendición que le permitió apreciar el dolor de una forma distinta. Lo que sana no habría podido hacer por falta de disciplina y fuerza de voluntad, lo pudo hacer por una enfermedad. Que impresionante madurez y sabiduría. Yo apenas tengo el indicio de un estornudo ya me rasgo las vestiduras mientras levanto la mano cerrada en puño al cielo, gritando "paaaaar queeeeeee!!!". Jamas de los jamases se me ocurriría estar agradecida por haber enfrentado una enfermedad. Que manera de abrazar la vida.
Que todas las cosas -inclusive las que a nuestros ojos son malas- ayudan a bien, es lo que cree y practica esta mujer formidable. Hace meses ya esta sana, pero la disciplina se convirtió en habito y sigue todos los días firme a las 6, lista para hacer su pilates. También come mucho mejor, y sigue disfrutando lo que le gusta, pero aprendió a medirse de manera que pueda seguir disfrutando también de lo que ve cuando se mira al espejo. Y debo decir que la espectacularidad que se ve ahora, no hizo otra cosa que igualar lo que hay dentro de ella.
Realmente, esta historia no se trata de que antes mi amada Yamili era gordita y ahora es una esbelta pinup. No quiero que se pierdan en el contexto o que parezca una detraccion a la gordura de las mas susceptibles.. Si vos estas pasada de peso, sos feliz así, y tu salud no se ve en riesgo, fabuloso. Lo mío pasa porque odio que mi cuerpo me impida hacer cosas, me importa mucho mi salud, años atrás tuve mis tiempos de -muchos- kilos de mas, y no pienso volver a ver esos números en la balanza nunca mas. Lo que rescato hoy es que una mujer valiente, no se quedo a darse un baño en las aguas de la autocompasion, y vio en una etapa de crisis una oportunidad para alcanzar algo que era importante para ella. Y eso es digno de admirar.
pd: Feliz Primavera!
pd: Feliz Primavera!
Etiquetas:
amigas,
cosas de chicas,
Dove,
Paraguay
martes, 21 de agosto de 2012
De sueños cumplidos y vidas rosadas..
Esta fue una de las semanas mas difíciles de este año. Desde el miércoles pasado estoy con una conjuntivitis tan galopante que en serio empece a sospechar de mi transformación en un vampiro. La unica forma de batallar en contra era estar en la oscuridad en casa, sin salir al sol. Cuando el domingo me aventure a salir casi me desintegro, segunda sospecha de mi mutación en prima del Conde Dracula. En fin.
Ayer sin embargo trajo consigo una nueva semana, un nuevo intento de volver al trabajo, y la hermosa noticia de que por fin mi columna para Dove se había publicado el domingo. Y esa es probablemente una de las mejores cosas que me paso este año.. porque no solo siempre había soñado con ser una autora publicada -cheDiotodaslasemocionesdelplanetajuntasllorotirobesosbailo- sino que mi primera publicación sea como embajadora de una marca que quiero y respeto, creo que es el combo completo. Hoy les presento mi columna.
En este articulo cuento pedazos de mi vida que nunca conte antes, y me encantaria que lo lean y puedan darme su parecer sobre mis reflexiones finales. Y les recuerdo que ustedes tambien pueden enviar sus historias, de como abrazaron la vida en algún momento en particular a abrazalavida@dove.com.py . Su historia puede ser seleccionada para publicación y pueden ganar productos Dove por un año!
Así que no importa que tengo los ojos rosados en este mismo momento, creo que la vida se ve hoy exactamente de ese mismo color..
Ayer sin embargo trajo consigo una nueva semana, un nuevo intento de volver al trabajo, y la hermosa noticia de que por fin mi columna para Dove se había publicado el domingo. Y esa es probablemente una de las mejores cosas que me paso este año.. porque no solo siempre había soñado con ser una autora publicada -cheDiotodaslasemocionesdelplanetajuntasllorotirobesosbailo- sino que mi primera publicación sea como embajadora de una marca que quiero y respeto, creo que es el combo completo. Hoy les presento mi columna.
En este articulo cuento pedazos de mi vida que nunca conte antes, y me encantaria que lo lean y puedan darme su parecer sobre mis reflexiones finales. Y les recuerdo que ustedes tambien pueden enviar sus historias, de como abrazaron la vida en algún momento en particular a abrazalavida@dove.com.py . Su historia puede ser seleccionada para publicación y pueden ganar productos Dove por un año!
Así que no importa que tengo los ojos rosados en este mismo momento, creo que la vida se ve hoy exactamente de ese mismo color..
Etiquetas:
cosas de chicas,
Dove,
historias,
Ña Pao,
Paraguay
viernes, 27 de julio de 2012
Abrazar la vida, aunque te pegue!
Viste cuando amaneces y por alguna razón inexplicable, tu piel esta linda, tu pelo brilla, tu sonrisa esta radiante y tu panza amanece chata? no se hagan como que no, hay días así y a todas nos tocaron. Lo que hay que tener en cuenta, sacando a relucir al inefable Murphy, es que casi siempre esos días van a ser cuando no te encuentres con nadie importante, no necesites estar impecable, y no tengas ningún lugar en particular a donde ir.
Bueno, ayer era un día donde necesitaba estar impecable. Hace unos meses, en un día común y silvestre, recibí la llamada de la gente de Dove Paraguay, que quería reunirse conmigo y con el blog. Considerando que aparte de los perros, este blogcito es lo mas cercano que tengo a un hijo y que Dove representa enfáticamente a mujeres reales en el mundo entero, me sentí como se ha de sentir una mama que es llamada por la profe para recibir felicitaciones por su pequeño vástago. Parti oronda a la reunión y me contaron de una nueva campaña de la cual querían que forme parte, para invitar a ustedes, que con tanta lealtad han seguido el blog por estos años, a abrazar la vida.
Abrazar la vida, es básicamente lo que hacemos todos los días de nuestra existencia. Hay buenos momentos, hay malos momentos, duros, felices, extremos, cómicos, pero cada día que te levantas y decidís seguir adelante a pesar de cuanta piedra se ponga en tu camino, y ponerle garra y actitud porque sos mujer y tenes un traje de superheroina debajo de tu ropa; eso es abrazar la vida. Asi que emocionadisima acepte, y ayer llego el día tan esperado, el lanzamiento oficial de la campaña.
Por supuesto, planifique con antelación mi atuendo para el magno evento -despues de mucho ir y venir en mi Pinterest- y deje tiempo libre suficiente para pasar por la pelu, que por mucho que deteste, justificaba la ocasión. Asi que al salir del trabajo, salí rauda a la peluquería para el recauchutaje correspondiente.
Llego al estacionamiento donde suelo dejar el autin, y resulta que la cuadra estaba colmada de autos. La razón? ni idea. Reviso el twitter para chequear si había alguna manifestación o algo semejante, pero nada. Solo un atasco de Padre y señor mío en la cuadra donde estaciono. Cabe mencionar que en ese momento se larga un chaparrón que imposibilitaba que deje el auto en cualquier parte nomas y corra a mi destino, iba a arruinarme de regreso al auto, así que lentamente hice la cola y retome para dar la vuelta, segura que el atasco momentáneo iba a pasar para ese entonces. Subo las cuadras que me toma regresar, y vuelvo y encuentro un auto en mitad de la calle, con luces de stop. No en doble fila, en mitad DE LA CALLE. Otro atasco de 20 minutos. Respiro y en mi terquedad decido dar una nueva vuelta y retomar, para encontrar a la tercera vez autos trancados EN EL ESTACIONAMIENTO. A estas alturas era una hora de estar dando vueltas como calesita en el centro de la ciudad, a las 4 de la tarde. Sabia que tenia que estar lista para las 6 y media. Aun así, repetí el proceso tres veces mas. Tres veces mas. Todas las veces infructuosas. Sin estacionamiento, con lluvia, con pelos parados, con uñas espantosas. Ya se, están dudando seriamente de mis facultades mentales. Yo también.
Al sexto infructuoso intento, me di por vencida y me dije que iba a comprar un lindo esmalte y un delineador, porque me tenia que maquillar y no soy propietaria de gran variedad de maquillaje, debo admitir. Iba a domar mi pelo con spray y orar por el amor a todos los shampúes antifrizz del mundo porque nadie se de cuenta.
Entonces, y siempre bajo la lluvia, parto a la farmacia a buscar lo que necesitaba, en el camino evito que me choque una señora que aparentemente estaba manejando con sus pies, porque con sus manos agarraba un celular, y al llegar veo una góndola semi vacía que tenia -yo no les miento- 4 colores de esmalte y CERO lápices delineadores. Le pregunto a la encargada si era todo lo que tenia y me dijo con cara de oler flatulencias "pse". Algun día tengo que escribir sobre las ínfulas que se dan las vendedoras de cosméticos en farmacias y afines. En fin, salgo rumbo a la farmacia mas cercana y me encuentro con esta inexplicabilisima escasez de cosméticos, repitiendo el proceso TRES VECES EN TRES FARMACIAS. Les prometo que no les miento. A la cuarta, que tuve que atravesar el tramo de España y Brasilia hasta Mariscal Lopez y me tomo media hora, llegue a la farmacia donde tenían lo que necesitaba. Por supuesto que a estas alturas yo ya estaba llorando a mandíbula batiente y gritando a nadie en particular que iba a estar horrible, que la industria cosmética iba a escuchar mis reclamos por esta afrenta, que faltaba una hora para estar en el lanzamiento y yo parecía la encarnación de Mafalda.
Ya con mis productos en mano, me prepare y con escasos 40 minutos para el evento, me vestí, pinte mis uñas, y atine a maquillarme dentro de lo posible. Cuando me chequeo en el espejo, me doy cuenta que mi mano derecha tiene manchas verdes. Arruine mi esmalte. En ese momento comencé a hiperventilar. Mi mama, que permitió que me vista en su casa vio mi desolación y vino en mi auxilio con su planchita y sus palabras de aliento: "no te preocupes, hija, no importa luego como te veas, a ellos les importa tu cerebro". Gracias, madre.
Llegue disparada, con los pelos apuntando en todas las direcciones posibles y mortificada porque el resto de las embajadoras son ESPLENDIDAS. Aldana Mesa, Gisella Casettai, Lucia Sapena, Yoli Tolengo, Ann Lee, todas fabulosas. Entonces, y mientras me fijaba en la decoración, me puse a pensar: todas las cosas que podían haber salido mal ese día, salieron mal. Pero a pesar de todo, estaba ahí. Llegue no tan tarde, y estaba rodeada de mujeres que harían exactamente lo mismo que yo, perseguir lo que necesitaban alcanzar, no importa cuantas puertas estén cerradas o cuanta lluvia caiga. Y de eso se trata abrazar la vida, verdad? Asi que me reí de mis desventuras, y pase un rato genial compartiendo con hermosas mujeres reales. Va una foto:
Y ustedes que también escriben o tienen ganas de escribir algunas de sus historias, pueden compartir un pedazo de su vida escribiendo a abrazalavida@dove.com.py . Las historias van a ser seleccionadas y publicadas en la Revista Vanidades. Por favor, no dejen de hacerlo, me va a encantar leer lo que escriban!
pd: y no dejen de seguir a Dove en Twitter! @Dove_Paraguay
Etiquetas:
amigas,
auto,
cosas de chicas,
Dove,
Ña Pao,
Paraguay,
pelo lacio
viernes, 13 de julio de 2012
ña Pao, belleza irresistible
Considerando que mis obligaciones laborales requieren que me levante a las 5 de la mañana, lo hago, de lunes a viernes. Pero no soy de esas mujeres que se levantan de un salto y salen luciendo regias, listas para llevarse el mundo por delante. Mas bien da la impresión cuando salgo por la mañana que me lié lo primero que encontré y me arrastré hasta el trabajo con los ojos a medio abrir. A eso de las 8 comienzo a parecer un ser humano normal, lo cual es un poco inconveniente dado que interactúo con gente desde las 6.
Ahora, teniendo todo eso en cuenta, necesito contarles lo que me paso esta semana. Todavía era de noche cuando salí de casa, y era un día bastante frío para nuestros lares, 4 grados. Yo soy totalmente proclive al frío, así que eso dentro de todo me pone de buen humor. Pero como todos los días, me lié lo primero que encontré y salí a la calle. Si nos llegamos a encontrar en esas condiciones, les ruego no juzguen mi gusto por la moda por lo que tenga puesto. Mis elecciones de vestuario a las madrugadas no representan en lo absoluto mi capacidad de producción en horas mas adecuadas.
Ya cerca del trabajo, en uno de los un millón doscientos mil semáforos que hay en el camino, veo que un joven caballero del auto de al lado me mira insistentemente. Ahora, yo escribi en el pasado sobre el tema de la variopinta manada de gente que se encuentra en el transito asunceno diario, pero este señor en cuestión parecía determinado en su misión de mirar hacia mi lado. De hecho, el minuto que le mire, comenzó a sonreír..tímidamente primero, y después abiertamente. Finalmente levanto la mano y me hizo la señal universal de ok con el dedo pulgar levantado.
En los cinco segundos en los que transcurrió esto, yo pase por varios estados, a saber,
primero indignación:
-"como se atreve este badulaque a venir a mirarme con ojos de avestruz en celo, atrevido"-
posteriormente moralismo:
-"le pongo cara de ESTOY CASADA y si me mira un segundo mas le levanto la mano para que vea mi anillo, que se pensó este, que puede tratar de levantarme en el semáforo, desubicado"-
y finalmente un poquito, solo un poquito de alegre reafirmación de mi autoestima:
-"mirá ña Pao, las 6 de la mañana y recibiendo miradas de aprobación, por lo visto a la madrugada es mi mejor hora. Belleza natural, que le dicen. Pobre muchacho, no puede evitar, mirá como te hace al pelo!"-
por supuesto, y como corresponde a una dama, en ese segundo desvío la vista de mi enarbolado admirador, cuando miro al retrovisor para chequear que alguien avanza y me doy cuenta lo que me puse por la cabeza antes de salir..
Etiquetas:
cosas de chicas,
historias,
Ña Pao
martes, 13 de marzo de 2012
ña Pao, una señora esplendida.
No soy una persona muy habituada a los masajes. Ya se, no me miren así. No es muy normal que digamos, pero tampoco es tan normal que no me guste ir a la Peluqueria, y no me gusta, siendo que a la mayoría de las féminas les resulta simplemente indispensable. El tema es que-aunque pague por ello- cuando alguien me hace masajes o exfoliaciones o lo que sea, siento que estoy siendo molestia para esa persona. No tiene mucho sentido, pero es como un complejo de culpa que me impide disfrutar de la cuestión.
Pero la historia que quiero contarles hoy se desarrolla en el Spa, donde fui a acompañar a mi hermanita, que tenía un paquete de varios servicios para ese día. Ahora, había ido a ese lugar ya varias veces y todas en las mismas circunstancias, para estar con amigas que recibían paquetes de regalo. Termina siendo una linda forma de pasar el tiempo aunque salga completamente stresada de los masajes porque como les conté, me acuesto ahí pensando "porqué no me habla esta señora? pensará que tengo demasiados lunares en la espalda? dejé extendida la ropa? se acordara el esposo de darle de comer a los perros? suspira! porque suspira la señora? estará cansada? pobre, mejor le digo que termine nomas ya, tendría que hablar ahora? y si le cuento como fue mi día?" y así en un monologo interno interminable que resulta por completo exhaustivo.
En fin, estaba yo instalada en la pileta del spa esperando que la agasajada termine con su masaje sueco de 30 minutos, cuando se me ocurrió que seria genial tomar tereré mientras hacia hora. Por supuesto y como es de esperarse, llevé mi termo conmigo y tenía todo listo, excepto el hielo. Tengamos en cuenta que este lugar tan lindo donde estaba es uno de los spas mas sofisticados del país, así que me lié la bata -primero muerta antes que ser juzgada por el resto de las damas por mi piel color pollo Pechugón en mi malla de cuatro temporadas pasadas-, y procedí a enfilar hacia el bar.
Llegue hasta donde había chicas del staff, y cuando me miraron con caras ligeramente sorprendidas, pensé para mis adentros: "debo estar tomando colorcito ahí en la pileta, ña Pao, sos una belleza exótica!" sonreí con gracia y les informé de mi necesidad de hielo para el tereré, cuando seguían mirándome sin responder.. y finalmente me dijeron que no, que no tenían hielo para vender y que probablemente no había en el bar.
Debo decirles que me sentí un poco defraudada, son varias veces las que fui ya a ese lugar y el trato siempre fue impecable, y ahí estábamos, con estas chicas negándome un poco de hielo, que seamos francos; debían tener, porque es simplemente imposible que no hayan tenido.
Regresé a la pileta, me pegue otro chapuzón, y me senté con mi libro para seguir la dulce espera.. y me fijo en que todas las chicas que estaban al borde me miraban también, fijo, como las chicas del staff me habían mirado. "Quizás me ubiquen del trabajo" pense, y me autocongratulé de nuevo por la rapidez con la que debía tomar el color del verano, que seguro generaba la envidia del lugar, casi animándome ya a pasearme sin bata y practicar poses tipo Sports Illustrated en el borde de la piscina.
Finalmente me llega un mensaje de mi hermanita, que me pedía que vaya al vestidor a encontrarla, y juntando mis cosas y con andares de Gisele Bundchen partí. Cuando llego a los vestidores deje mis cosas a un costado y me acerco al espejo para apreciar el color bronce que seguramente me habría quedado y generado tantas miradas cuando veo algo como esto:
Aparentemente no me había sacado el maquillaje que tenia puesto ese dia antes de entrar al agua en el spa. En eso sale mi hermanita y con los ojos como huevos, con la delicadeza que solo el amor puede propiciar, me dice: "Pao, se te corrio un poco el rimel.."
Realmente no se cual es la moraleja de esta historia. No sé si se negaron a darme hielo (que por supuesto podían cargar a mi cuenta y estaba completamente dispuesta a pagar) por mi cara de loca o por una simple mala movida de atención al cliente. Pero lo que sin duda me queda claro es que en un alarmante porcentaje, las mujeres actúan con malicia. Yo personalmente, le hubiera avisado a la pobre prójima con la cara corrida como mascara derretida al fuego de semejante estado. Pero una gran mayoría no, por lo menos basada en la muestra tomada en la vergonzosa jornada (se limitaron a mirarme con cara de babuino). La única que me dijo algo está atada a mi por sangre, así que no se muy bien como cerrar mis estadísticas.
O por ahí no me dijeron nada porque pensaban que era una sicópata y les dio miedo, quien sabe. Seamos optimistas.
Pero la historia que quiero contarles hoy se desarrolla en el Spa, donde fui a acompañar a mi hermanita, que tenía un paquete de varios servicios para ese día. Ahora, había ido a ese lugar ya varias veces y todas en las mismas circunstancias, para estar con amigas que recibían paquetes de regalo. Termina siendo una linda forma de pasar el tiempo aunque salga completamente stresada de los masajes porque como les conté, me acuesto ahí pensando "porqué no me habla esta señora? pensará que tengo demasiados lunares en la espalda? dejé extendida la ropa? se acordara el esposo de darle de comer a los perros? suspira! porque suspira la señora? estará cansada? pobre, mejor le digo que termine nomas ya, tendría que hablar ahora? y si le cuento como fue mi día?" y así en un monologo interno interminable que resulta por completo exhaustivo.
En fin, estaba yo instalada en la pileta del spa esperando que la agasajada termine con su masaje sueco de 30 minutos, cuando se me ocurrió que seria genial tomar tereré mientras hacia hora. Por supuesto y como es de esperarse, llevé mi termo conmigo y tenía todo listo, excepto el hielo. Tengamos en cuenta que este lugar tan lindo donde estaba es uno de los spas mas sofisticados del país, así que me lié la bata -primero muerta antes que ser juzgada por el resto de las damas por mi piel color pollo Pechugón en mi malla de cuatro temporadas pasadas-, y procedí a enfilar hacia el bar.
Llegue hasta donde había chicas del staff, y cuando me miraron con caras ligeramente sorprendidas, pensé para mis adentros: "debo estar tomando colorcito ahí en la pileta, ña Pao, sos una belleza exótica!" sonreí con gracia y les informé de mi necesidad de hielo para el tereré, cuando seguían mirándome sin responder.. y finalmente me dijeron que no, que no tenían hielo para vender y que probablemente no había en el bar.
Debo decirles que me sentí un poco defraudada, son varias veces las que fui ya a ese lugar y el trato siempre fue impecable, y ahí estábamos, con estas chicas negándome un poco de hielo, que seamos francos; debían tener, porque es simplemente imposible que no hayan tenido.
Regresé a la pileta, me pegue otro chapuzón, y me senté con mi libro para seguir la dulce espera.. y me fijo en que todas las chicas que estaban al borde me miraban también, fijo, como las chicas del staff me habían mirado. "Quizás me ubiquen del trabajo" pense, y me autocongratulé de nuevo por la rapidez con la que debía tomar el color del verano, que seguro generaba la envidia del lugar, casi animándome ya a pasearme sin bata y practicar poses tipo Sports Illustrated en el borde de la piscina.
Finalmente me llega un mensaje de mi hermanita, que me pedía que vaya al vestidor a encontrarla, y juntando mis cosas y con andares de Gisele Bundchen partí. Cuando llego a los vestidores deje mis cosas a un costado y me acerco al espejo para apreciar el color bronce que seguramente me habría quedado y generado tantas miradas cuando veo algo como esto:
Aparentemente no me había sacado el maquillaje que tenia puesto ese dia antes de entrar al agua en el spa. En eso sale mi hermanita y con los ojos como huevos, con la delicadeza que solo el amor puede propiciar, me dice: "Pao, se te corrio un poco el rimel.."
Realmente no se cual es la moraleja de esta historia. No sé si se negaron a darme hielo (que por supuesto podían cargar a mi cuenta y estaba completamente dispuesta a pagar) por mi cara de loca o por una simple mala movida de atención al cliente. Pero lo que sin duda me queda claro es que en un alarmante porcentaje, las mujeres actúan con malicia. Yo personalmente, le hubiera avisado a la pobre prójima con la cara corrida como mascara derretida al fuego de semejante estado. Pero una gran mayoría no, por lo menos basada en la muestra tomada en la vergonzosa jornada (se limitaron a mirarme con cara de babuino). La única que me dijo algo está atada a mi por sangre, así que no se muy bien como cerrar mis estadísticas.
O por ahí no me dijeron nada porque pensaban que era una sicópata y les dio miedo, quien sabe. Seamos optimistas.
Etiquetas:
cosas de chicas,
familia,
historias,
Ña Pao
viernes, 1 de julio de 2011
Que vuelvan los caballeros.
"Podré sonar anticuado, pero quiero pensar que todas las mujeres deberían ser tratadas como quiero que mi esposa, hijas y nietas sean tratadas. Noto hoy en dia que los buenos modales -como pararse cuando una dama entra a un lugar, ayudarla con su abrigo, dejarla entrar a un ascensor primero, tomar su brazo para cruzar la calle-son muchas veces considerados innecesarios o ridículos. Estos son hábitos que yo no podría dejar, ni quiero hacerlo. Me doy cuenta hoy que más mujeres están cuidando de si mismas que las que lo hacían en el pasado, pero ninguna mujer se ofende con la cortesía.” Frank Sinatra
Hace unas semanas dije algo en mi cuenta de twitter que recibió más retweets que todas las cosas que había dicho hasta ese entonces. Lo dicho fue: “Nunca voy a entender a las feministas que piden trato igual a hombres y mujeres. Yo no quiero que me traten como hombre, porque no soy uno”. Eso más o menos sumariza el plagueo del día de hoy, pero es un tema que hace tanto tiempo baila en mi cabeza de tantas formas que necesito ponerlo por escrito de una vez por todas, para sentar postura al respecto y poder seguir adelante.
Soy parte de una generación que nació para ver la muerte de la galantería, del verdadero cortejo, del trato correcto hacia una dama. Sin considerar que para empeorar las cosas vivimos en un país donde sea por circunstancias históricas o por malnutrición devenida en lentitud mental las mujeres nunca en realidad fueron consideradas como damas, por lo menos por la mayoría de la población masculina, y más aún, por si mismas.
En un país donde por consecuencias de una guerra que cercenó a sus hombres, el esperar que se les ayude con las cargas, que se les abra la puerta, que alguien se pare cuando llegaban (como se iban a parar si no tenían piernas) es virtualmente imposible mantener un trato que normalice la relación hombre-mujer. Cómo los tesoros de la patria, los portadores de la sagrada semilla con la cual íbamos a repoblar la nación iban a ser molestados con tratar a las mujeres con delicadeza y cortesía? Eran tenidos cual jeques, rodeados por virtuales harenes de mujeres que se rompían el lomo durante el día, porque ellos no podían hacer el trabajo, y que se rompían en las camas por las noches, porque ellos ahí tampoco podían hacer gran parte del trabajo. Todo sea por recolonizar el terruño.
Pero no termina siendo todo enteramente culpa del país donde nacimos. Desde 1970, con el nacimiento de las primeras protestas y movimientos por la liberación femenina, a nivel casi global empezaron a cambiar las cosas de una forma que dio como resultado que vos y yo hoy ya tengamos por completamente normal que no se tengan cortesías con nosotras. Si algún hombre se digna a abrirnos la puerta del auto nos desmayamos en estupor e incredulidad, cuando 40 años atrás esto era considerado norma entre muchos otros comportamientos que hoy en día están casi extintos. El renegar de nuestra delicadeza y nuestra necesidad de protección en pos de conquistas que cada vez más fueron pasando los límites de lo justo para irse a lo absurdo revirtió los valores de normalidad al punto que ahora agradecemos si un hombre dice de una mujer “ella es mi pendeja”. Nos hallamos todo. Anga nosotras.
No quisiera que me malentiendan, estoy muy agradecida con las mujeres que militaron para defender mi derecho a la libre expresión de mis ideas, al voto, a usar pantalones, así como a trabajar en puestos de autoridad que antes eran exclusiva propiedad de los hombres. Eso es parte del desarrollo. Lo que no creo que sea parte del desarrollo es empezar a negar las evidentes diferencias que hay, comenzando por la propia construcción física de cada sexo. Si estamos hechas más delicadas, suaves y finas que ellos, porqué negar y tratar de igualarnos?
Me enferman las mujeres que llevaron su concepto de liberación tan lejos que borraron las líneas que nos separan de los hombres. Que no aceptan que alguien les ayude a cargar algo porque “yo puedo sola”, que se endurecen para permanecer en sus puestos y pierden toda su capacidad de dar, que se burlan de los hombres que todavía atinan a tener gestos de ternura y aducen que es “too much” para ellas, que no están listas para el compromiso cuando por ahí lo que en serio pasa es que no se animan a lidiar con sus inseguridades personales y prefieren vivir así que rendir cuentas y admitir que necesitamos unos de otros. El concepto de “sex buddies”, que tira por el suelo todo atisbo de romance, ternura, y todo tipo de razones para las que el sexo fue creado. No puedo nomás entender la idea de tener sexo porque no podés aguantarte, y que de tan igual hacerlo con un poste como con el farmacéutico de la esquina. No hay posibilidad de conexión emocional. Pero esa soy yo nomás que llegué a esa conclusión después de muchos años de haberme mandado mis propios errores que pagué con mis propias lágrimas, las que pueden hacerlo con cualquiera métanle nomás, queriditas.
Me explico, las mujeres somos seres emocionales. Cuando más se tienen en cuenta las atenciones u acciones que impliquen satisfacción emocional para nosotras, mejor respondemos. Florecemos, nos convertimos en heroínas, podemos suplir las necesidades de nuestro hogar, podemos llenar de afecto, podemos inspirar a nuestro compañero para que sea lo mejor que puede ser. Y esto no significa que el lugar de una gran mujer está detrás de un hombre, está al lado suyo, pero con capacidades diferentes, talentos diferentes, percepciones diferentes, para que cada uno brille en su propia luz, se entiende?
Si el esposo tiene detalles conmigo, me abre puertas, me corre sillas para que me siente, me hace cumplidos porque me tal día veo bien, me saca el abrigo cuando entro a un lugar, se levanta cuando llego en lugar de estar tirado cual saco de papas en el sofá, es más que probable que se disparen dentro mío instintos que me hagan querer responderle con atenciones a la vez. Nunca una galantería va a ser recibida con indiferencia. Es más, me animo a decir que, con el descenso de las costumbres de cortejo de los hombres, el caballero que se anime a tener una atención con una dama -y no solo con intereses románticos; puede ser darle el asiento a una embarazada, una anciana, y va a ser igual de gratificante para el que lo haga- va a recibir sin duda alguna muestra de aprobación o gratitud que lo hará sentirse aquello para lo que fue creado: un protector, un proveedor.
Yo personalmente, quiero que me protejan, que tengan detalles conmigo. No quiero que me traten como hombre porque no soy hombre. Y francamente, me gusta ser mujer. Últimamente hasta me dieron ganas de aprender a cocinar gourmet, les diré, acá entre nos hasta un delantal tengo. Y me siento feliz haciendo eso y saliendo a trabajar al día siguiente… se puede, equilibrio nomás. Las que no están de acuerdo, todo bien también, pero es poco probable que seamos amigas, y que por lo tanto sean recibidas en mi sala para comer galletitas recién horneadas por mi, eso nomas.
Hace unas semanas dije algo en mi cuenta de twitter que recibió más retweets que todas las cosas que había dicho hasta ese entonces. Lo dicho fue: “Nunca voy a entender a las feministas que piden trato igual a hombres y mujeres. Yo no quiero que me traten como hombre, porque no soy uno”. Eso más o menos sumariza el plagueo del día de hoy, pero es un tema que hace tanto tiempo baila en mi cabeza de tantas formas que necesito ponerlo por escrito de una vez por todas, para sentar postura al respecto y poder seguir adelante.
Soy parte de una generación que nació para ver la muerte de la galantería, del verdadero cortejo, del trato correcto hacia una dama. Sin considerar que para empeorar las cosas vivimos en un país donde sea por circunstancias históricas o por malnutrición devenida en lentitud mental las mujeres nunca en realidad fueron consideradas como damas, por lo menos por la mayoría de la población masculina, y más aún, por si mismas.
En un país donde por consecuencias de una guerra que cercenó a sus hombres, el esperar que se les ayude con las cargas, que se les abra la puerta, que alguien se pare cuando llegaban (como se iban a parar si no tenían piernas) es virtualmente imposible mantener un trato que normalice la relación hombre-mujer. Cómo los tesoros de la patria, los portadores de la sagrada semilla con la cual íbamos a repoblar la nación iban a ser molestados con tratar a las mujeres con delicadeza y cortesía? Eran tenidos cual jeques, rodeados por virtuales harenes de mujeres que se rompían el lomo durante el día, porque ellos no podían hacer el trabajo, y que se rompían en las camas por las noches, porque ellos ahí tampoco podían hacer gran parte del trabajo. Todo sea por recolonizar el terruño.
Pero no termina siendo todo enteramente culpa del país donde nacimos. Desde 1970, con el nacimiento de las primeras protestas y movimientos por la liberación femenina, a nivel casi global empezaron a cambiar las cosas de una forma que dio como resultado que vos y yo hoy ya tengamos por completamente normal que no se tengan cortesías con nosotras. Si algún hombre se digna a abrirnos la puerta del auto nos desmayamos en estupor e incredulidad, cuando 40 años atrás esto era considerado norma entre muchos otros comportamientos que hoy en día están casi extintos. El renegar de nuestra delicadeza y nuestra necesidad de protección en pos de conquistas que cada vez más fueron pasando los límites de lo justo para irse a lo absurdo revirtió los valores de normalidad al punto que ahora agradecemos si un hombre dice de una mujer “ella es mi pendeja”. Nos hallamos todo. Anga nosotras.
No quisiera que me malentiendan, estoy muy agradecida con las mujeres que militaron para defender mi derecho a la libre expresión de mis ideas, al voto, a usar pantalones, así como a trabajar en puestos de autoridad que antes eran exclusiva propiedad de los hombres. Eso es parte del desarrollo. Lo que no creo que sea parte del desarrollo es empezar a negar las evidentes diferencias que hay, comenzando por la propia construcción física de cada sexo. Si estamos hechas más delicadas, suaves y finas que ellos, porqué negar y tratar de igualarnos?
Me enferman las mujeres que llevaron su concepto de liberación tan lejos que borraron las líneas que nos separan de los hombres. Que no aceptan que alguien les ayude a cargar algo porque “yo puedo sola”, que se endurecen para permanecer en sus puestos y pierden toda su capacidad de dar, que se burlan de los hombres que todavía atinan a tener gestos de ternura y aducen que es “too much” para ellas, que no están listas para el compromiso cuando por ahí lo que en serio pasa es que no se animan a lidiar con sus inseguridades personales y prefieren vivir así que rendir cuentas y admitir que necesitamos unos de otros. El concepto de “sex buddies”, que tira por el suelo todo atisbo de romance, ternura, y todo tipo de razones para las que el sexo fue creado. No puedo nomás entender la idea de tener sexo porque no podés aguantarte, y que de tan igual hacerlo con un poste como con el farmacéutico de la esquina. No hay posibilidad de conexión emocional. Pero esa soy yo nomás que llegué a esa conclusión después de muchos años de haberme mandado mis propios errores que pagué con mis propias lágrimas, las que pueden hacerlo con cualquiera métanle nomás, queriditas.
Me explico, las mujeres somos seres emocionales. Cuando más se tienen en cuenta las atenciones u acciones que impliquen satisfacción emocional para nosotras, mejor respondemos. Florecemos, nos convertimos en heroínas, podemos suplir las necesidades de nuestro hogar, podemos llenar de afecto, podemos inspirar a nuestro compañero para que sea lo mejor que puede ser. Y esto no significa que el lugar de una gran mujer está detrás de un hombre, está al lado suyo, pero con capacidades diferentes, talentos diferentes, percepciones diferentes, para que cada uno brille en su propia luz, se entiende?
Si el esposo tiene detalles conmigo, me abre puertas, me corre sillas para que me siente, me hace cumplidos porque me tal día veo bien, me saca el abrigo cuando entro a un lugar, se levanta cuando llego en lugar de estar tirado cual saco de papas en el sofá, es más que probable que se disparen dentro mío instintos que me hagan querer responderle con atenciones a la vez. Nunca una galantería va a ser recibida con indiferencia. Es más, me animo a decir que, con el descenso de las costumbres de cortejo de los hombres, el caballero que se anime a tener una atención con una dama -y no solo con intereses románticos; puede ser darle el asiento a una embarazada, una anciana, y va a ser igual de gratificante para el que lo haga- va a recibir sin duda alguna muestra de aprobación o gratitud que lo hará sentirse aquello para lo que fue creado: un protector, un proveedor.
Yo personalmente, quiero que me protejan, que tengan detalles conmigo. No quiero que me traten como hombre porque no soy hombre. Y francamente, me gusta ser mujer. Últimamente hasta me dieron ganas de aprender a cocinar gourmet, les diré, acá entre nos hasta un delantal tengo. Y me siento feliz haciendo eso y saliendo a trabajar al día siguiente… se puede, equilibrio nomás. Las que no están de acuerdo, todo bien también, pero es poco probable que seamos amigas, y que por lo tanto sean recibidas en mi sala para comer galletitas recién horneadas por mi, eso nomas.
Etiquetas:
amigas,
cosas de chicas,
esposo,
los hombres y
jueves, 23 de junio de 2011
Ña Pao, odalisca.
![]() |
| imagen vía google images |
Así que considerando que una vez que pasan los 25 el cuerpo pierde el metabolismo de adolescente y ya no puedo comer como si fuera un barril sin fondo, y comienzan a sentirse las presiones varias, propias y de extraños, por estar en forma, me veo todo el tiempo obligada a buscar la manera de hacer algo por mi estado físico sin aburrirme mortalmente en el proceso -eso me pasa en el gimnasio- y manteniendo algún grado de disciplina que permita ver cierto resultado.
Es así como llegué, en una charla con dos de mis más fabulosas amigas (de esas que tenés vergüenza de pararte al lado. Bueno, alguien que sea menos caradura que yo, en todo caso) a escuchar que habían decidido tomar clases de danza árabe. Ahora, les tengo que confesar que mi mayor educación al respecto venía de capítulos de El Clon, una novela brasilera de O Globo que vimos allá por los 90, y de los bamboleos que Shakira hace hasta para vender huevos fritos, que embelesan a todos los caballeros. Los bamboleos, no los huevos fritos.
Entonces, y en la caradurez que trae la desesperación, decidí preguntar a mis amigas si habría lugar para mí en el grupo de la profe. Verán, son grupos cerrados, chicos, en la casa de la profe, que para mi es una de las mejores bellydancers* del país -ella dirá que no, pero es demasiado modesta-. Así es como me encontré un lunes en la sala de la profe, escuchando sonidos del Oriente, flexionando para mi primera clase..
Nos les voy a mentir, fue un desastre. Pero la paciencia amorosa de la profe me hizo no desistir definitivamente, y así llegamos a tres meses de clases. Me hace bien ir, la música te calma y salís de la clase completamente liviana, como si hubieras dejado todos tus líos ahí. Evidentemente no les comenté nada antes para evitar ilusionarles si es que me rendía ante mi completa inoperancia y dejaba las clases, pero la verdad es que estoy emocionada. Ya se que nadie más que el esposo podrá ser testigo de mis “talentos”, y creo que eso hasta me anima. No quisiera estar tratando de ser toda elongaciones y gracia y la gente partiéndose de risa.
Cada clase tiene una dificultad particular, pero creo que lo menos llevadero de todo sigue siendo mi descoordinación, que realmente a estas alturas debería tener algún reconocimiento internacional o algo por el estilo. No hay organizaciones que premian la descoordinación? Cómo que no? Que injusticia. Como voy por la vida sin echar todo lo que toco o sin caerme cada tres pasos es un misterio aún sin resolver..
Realmente la paciencia luego nunca fue una de mis virtudes, pero de hecho no solo no tengo paciencia con la gente, tampoco tengo conmigo misma.. y esta está siendo una feroz lección de paciencia. No voy a ser una bellydancer en una semana, ni en tres meses. Ahora apenas estamos logrando que no le sangren los ojos al que me ve bailar, pero si persisto, quién sabe y termino aprendiendo un arte que es hermoso y que al mismo tiempo quema calorías? Doble win.
Shukran!**
Pd: si quieren contactarse con la fabulosa Livia Cavallaro, que es mi profe, acá les dejo su fb.
*bellydancer: bailarina de danza árabe.
**gracias
Etiquetas:
amigas,
bellydance,
cosas de chicas,
Ña Pao
jueves, 19 de mayo de 2011
I´ll be there for you
Una de las formas más simples de determinar cual es mi generación es contándoles cuánto me gusta Friends. La serie, que comenzó en 1994 y terminó 10 años después es una de las columnas vertebrales de mis años de soltera, fuente de risas, meriendas en sofás, y la consecuente proliferación de cafés con feeling de sala de una casa por todo el mundo. Si antes todas teníamos dos queridas amigas a quienes amábamos, queríamos tres mejores amigos que complementen el grupo y revivan lo que cada semana veíamos en pantalla y que nos hacía creer que aunque todo esté mal, aunque nuestro trabajo no sea precisamente el de nuestros sueños, aunque a veces nos rompan el corazón, podíamos juntarnos a reírnos entre todos un rato y la vida no iba a ser tan deprimente..
Mi personaje absolutamente favorito es Chandler, y hasta hoy creo que a Matthew Perry no le hicieron justicia en su industria con semejante talento y que lo único que veamos ahora es decenas de badulaques sin más capacidad que gritar motherf*cker cada dos palabras, que se hacen llamar comediantes. Por ahí algún día hago mi lista de humoristas favoritos acá, a modo de salvavidas de la memoria.
De las chicas, le amo a Rachel. Siempre le amé. No me interesa si es malcriada, o medio boba, le amo. Creo que es encantadora. Creo que su lugar era con Ross. Ross también era encantador. Les amo
Y ayer, en un miércoles cualquiera y sin mayor evento que haya propiciado, me encontré mirando videos viejos de Ross y Rachel en Youtube y echando algunos lagrimones, por mi pareja favorita en una serie en toda mi vida (ni Carrie y Mr. Big les ganan) y por los años que no perdonan. Y me pareció que lo mínimo que podía hacer era compartir con ustedes.
MEJOR beso de la historia de la tele!! (MORI)
buen juernes a todos! nos encontramos en Central Perk?
Mi personaje absolutamente favorito es Chandler, y hasta hoy creo que a Matthew Perry no le hicieron justicia en su industria con semejante talento y que lo único que veamos ahora es decenas de badulaques sin más capacidad que gritar motherf*cker cada dos palabras, que se hacen llamar comediantes. Por ahí algún día hago mi lista de humoristas favoritos acá, a modo de salvavidas de la memoria.
De las chicas, le amo a Rachel. Siempre le amé. No me interesa si es malcriada, o medio boba, le amo. Creo que es encantadora. Creo que su lugar era con Ross. Ross también era encantador. Les amo
Y ayer, en un miércoles cualquiera y sin mayor evento que haya propiciado, me encontré mirando videos viejos de Ross y Rachel en Youtube y echando algunos lagrimones, por mi pareja favorita en una serie en toda mi vida (ni Carrie y Mr. Big les ganan) y por los años que no perdonan. Y me pareció que lo mínimo que podía hacer era compartir con ustedes.
MEJOR beso de la historia de la tele!! (MORI)
buen juernes a todos! nos encontramos en Central Perk?
Etiquetas:
cosas de chicas,
friends,
inspiración,
series de tv
martes, 26 de abril de 2011
Ña Pao, lampiña. Parte I
(caballeros, si son sensibles a temas femeninos, les recomiendo cerrar la ventanita y no leer el post esta vez. Sigan nomás a la tierra segura de Fox Sports)
Creo que más de una vez les conté de la situación de vellos que tenemos en mi familia (ojalá tuviera que escribir eso con b). Es algo que me atormentó y persiguió por muchos más años de lo que es simpático contar. Es más, las pocas veces que pensamos en nuestra descendencia con el esposo, siempre llegamos a la misma conclusión, que no tiene nada que ver con el genio narrativo que heredará la criatura o su capacidad innata para bailar o la elocuencia sin par. Siempre e indefectiblemente, concluimos que nuestro hijo va a ser una incuestionable bolita de pelos, de los pies a la cabeza. Solo espero que Dios me dé la gracia para criarlo de forma que no se sienta acomplejado por eso.
El otro día, me llegó la noticia de que un centro de depilación reconocido internacionalmente había llegado a Paraguay. Depilación definitiva. Las palabras resonaron en mi cabeza con la 9na sinfonía de Beethoven resonando como banda sonora. La posibilidad, aunque remota, de poder deshacerme de una de las angustias más grandes de mi vida y de abandonar las dolorosas citas de depilación con cera me emocionó tanto que creó que me mareé. Y no porque no haya sabido de centros depilatorios antes. Sino porque por primera vez la posibilidad de poder pagar las sesiones necesarias y una empresa seria que las haga se juntaban. Era demasiado para mí.
Así que, llamada de por medio, tuve hoy mi primera cita con la depiladora. Y previa consulta con mis queridos amigos del twitter (@paolamartinez) sobre si era overkill de TMI el compartir mis hazañas en la búsqueda del sueño acariciado de la lampiñez, y ante el positivo feedback correspondiente, hoy les comparto la primera parte de mis aventuras con la depilación definitiva.
Llegué puntualmente y tuve que completar un formulario con mis datos y donde se me advertía de los pasos necesarios para alcanzar el resultado deseado. Firmé todo, creo que en ese momento iba a firmar mi renuncia a la primogenitura y todo lo que me hubiesen pedido, en realidad. Después me llevaron a una salita blanca, donde la depiladora me anunció muy amable que tenía que “sacarme todo lo que tenía puesto”. Hablemos de niveles de intimidad! Le pregunté su nombre, porque ya que iba a ver toda mi humanidad por lo menos tenía que convertirse en mi amiga. Procedí a sacar todo lo solicitado, y me entregaron unas gafas realmente muy lindas, solo que con la lente verde. Mientras la depiladora me anunciaba que mi nivel de vello requeriría unas 5 sesiones más o menos (no podía creer mi suerte, en un mes iba a estar suave y lisa como la cola de un bebe), procedió a empezar a sacar fotos de la zona, era algo como foto foto foto foto foto foto foto foto AUCH foto foto foto foto foto, olor a quemado…y voilá! En aproximadamente diez minutos se levantó y me dijo “ya esta! Podes vestirte”. Yo, siempre la escéptica, le dije, “ya? Y que tengo que hacer ahora?”. Y me dijo “bueno, nada. Nos vemos en un mes para la próxima sesión”
…..
UN MES!????? De la emoción puede que no haya leído ese pequeño detalle, pero aparentemente uno solo puede hacerse UNA sesión por mes. Estoy perdida!! Voy a andar peluda como Pie Grande por ahí mientras espero que se cumpla el tiempo necesario para la próxima sesión?? Y son 5 sesiones para quedar decente!??? Necesitaba oxígeno. La amorosa Adriana me miró y con toda la calma del mundo me dijo “un mes, innegociable. Ahora se paciente, que en 5 meses vas a estar espléndida”.
Así que ahí tienen, chicas. Primera sesión de 5, estoy a un paso de la imposiblemente larga carrera que tengo que correr para cumplir mi sueño. Ah, pero ya me van a ver en setiembre! Mi yo impecablemente lampiño se pavoneará frente a todas al son de KT Tunstall “Suddenly I see”, el mundo será un lugar maravilloso, y la vida será perfecta.
Mientras les dejo, tengo que ir a comprar jardineras de jean, varias jardineras.
Creo que más de una vez les conté de la situación de vellos que tenemos en mi familia (ojalá tuviera que escribir eso con b). Es algo que me atormentó y persiguió por muchos más años de lo que es simpático contar. Es más, las pocas veces que pensamos en nuestra descendencia con el esposo, siempre llegamos a la misma conclusión, que no tiene nada que ver con el genio narrativo que heredará la criatura o su capacidad innata para bailar o la elocuencia sin par. Siempre e indefectiblemente, concluimos que nuestro hijo va a ser una incuestionable bolita de pelos, de los pies a la cabeza. Solo espero que Dios me dé la gracia para criarlo de forma que no se sienta acomplejado por eso.
El otro día, me llegó la noticia de que un centro de depilación reconocido internacionalmente había llegado a Paraguay. Depilación definitiva. Las palabras resonaron en mi cabeza con la 9na sinfonía de Beethoven resonando como banda sonora. La posibilidad, aunque remota, de poder deshacerme de una de las angustias más grandes de mi vida y de abandonar las dolorosas citas de depilación con cera me emocionó tanto que creó que me mareé. Y no porque no haya sabido de centros depilatorios antes. Sino porque por primera vez la posibilidad de poder pagar las sesiones necesarias y una empresa seria que las haga se juntaban. Era demasiado para mí.
Así que, llamada de por medio, tuve hoy mi primera cita con la depiladora. Y previa consulta con mis queridos amigos del twitter (@paolamartinez) sobre si era overkill de TMI el compartir mis hazañas en la búsqueda del sueño acariciado de la lampiñez, y ante el positivo feedback correspondiente, hoy les comparto la primera parte de mis aventuras con la depilación definitiva.
Llegué puntualmente y tuve que completar un formulario con mis datos y donde se me advertía de los pasos necesarios para alcanzar el resultado deseado. Firmé todo, creo que en ese momento iba a firmar mi renuncia a la primogenitura y todo lo que me hubiesen pedido, en realidad. Después me llevaron a una salita blanca, donde la depiladora me anunció muy amable que tenía que “sacarme todo lo que tenía puesto”. Hablemos de niveles de intimidad! Le pregunté su nombre, porque ya que iba a ver toda mi humanidad por lo menos tenía que convertirse en mi amiga. Procedí a sacar todo lo solicitado, y me entregaron unas gafas realmente muy lindas, solo que con la lente verde. Mientras la depiladora me anunciaba que mi nivel de vello requeriría unas 5 sesiones más o menos (no podía creer mi suerte, en un mes iba a estar suave y lisa como la cola de un bebe), procedió a empezar a sacar fotos de la zona, era algo como foto foto foto foto foto foto foto foto AUCH foto foto foto foto foto, olor a quemado…y voilá! En aproximadamente diez minutos se levantó y me dijo “ya esta! Podes vestirte”. Yo, siempre la escéptica, le dije, “ya? Y que tengo que hacer ahora?”. Y me dijo “bueno, nada. Nos vemos en un mes para la próxima sesión”
…..
UN MES!????? De la emoción puede que no haya leído ese pequeño detalle, pero aparentemente uno solo puede hacerse UNA sesión por mes. Estoy perdida!! Voy a andar peluda como Pie Grande por ahí mientras espero que se cumpla el tiempo necesario para la próxima sesión?? Y son 5 sesiones para quedar decente!??? Necesitaba oxígeno. La amorosa Adriana me miró y con toda la calma del mundo me dijo “un mes, innegociable. Ahora se paciente, que en 5 meses vas a estar espléndida”.
Así que ahí tienen, chicas. Primera sesión de 5, estoy a un paso de la imposiblemente larga carrera que tengo que correr para cumplir mi sueño. Ah, pero ya me van a ver en setiembre! Mi yo impecablemente lampiño se pavoneará frente a todas al son de KT Tunstall “Suddenly I see”, el mundo será un lugar maravilloso, y la vida será perfecta.
Mientras les dejo, tengo que ir a comprar jardineras de jean, varias jardineras.
Etiquetas:
cosas de chicas,
depilación definitiva,
historias,
moda,
Ña Pao,
Paraguay,
vello
miércoles, 30 de marzo de 2011
Musa vos, musa yo.
Una de mis comidas favoritas en el día es la merienda. La merienda es algo que se asocia con el final de la jornada laboral, y si tenés suerte, amigas con quienes sentarte y chismo..errr… charlar sobre las cosas de la vida.
Ayer tuve el gusto de cumplir ambas cosas. Por invitación de Elda (cómo! No saben quién es Elda? Inaceptable) fui a la merienda de presentación de Musas, el evento organizado por Unilever del Paraguay para su marca Dove, con el fin de apoyar a AMACMA (Asociación de Mujeres de Apoyo contra el Cáncer de Mama). En la merienda se mostró el trabajo fabuloso de mujeres inspiradoras como la escultora Rosa Brítez, la DJ Naty Doljak -en cualquier momento le copio el flequillo- que pasó música, y se presentó la colección de remeras diseñadas por Romina Rufinelli, de las cuales cuando las compras, un porcentaje va a AMACMA, que tiene un montón de proyectos para ayudar a pacientes oncológicas y a concientizar a mujeres como vos y como yo que, admitámoslo, posponemos más los exámenes de mamas y visitas al mastólogo que las visitas a los suegros.
El cáncer de mama es la principal causa de muerte femenina por cáncer en el mundo. En Paraguay, la segunda causa de muerte por cáncer. Y sería demasiado hipócrita si les dijera que yo me hago los exámenes periódicamente, pero al ver ayer a Deborah Soerensen, entregando un poderoso testimonio de resiliencia, ganas de vivir, optimismo y fe, creo que tendría que ser extremadamente irresponsable para no hacerlo en el futuro. Me lo debo a mi paz mental, a mi esposo, a mi familia y a mi; en palabras de Maricha Olitte “cuerpo, templo del chism..errrr…Espíritu Santo y toas cosas”.
Bien jugado Dove al apoyar una causa que se asocia con lo real y lo trascendental, y a las mujeres de AMACMA gracias, porque nos recuerdan que la belleza es efímera por fuera, pero permanente y siempre más poderosa, por dentro.
No se olviden de buscar las remeras diseñadas por Romina! Estarán disponibles en Maestro, Wanama, La Trinidad, Portsaid, Mimo, Paola Maltese y Dora Vera.
Y si pueden, pónganse el lazo rosado! Aparte de significar tu apoyo a la causa, queda totalmente encantador.
Ayer tuve el gusto de cumplir ambas cosas. Por invitación de Elda (cómo! No saben quién es Elda? Inaceptable) fui a la merienda de presentación de Musas, el evento organizado por Unilever del Paraguay para su marca Dove, con el fin de apoyar a AMACMA (Asociación de Mujeres de Apoyo contra el Cáncer de Mama). En la merienda se mostró el trabajo fabuloso de mujeres inspiradoras como la escultora Rosa Brítez, la DJ Naty Doljak -en cualquier momento le copio el flequillo- que pasó música, y se presentó la colección de remeras diseñadas por Romina Rufinelli, de las cuales cuando las compras, un porcentaje va a AMACMA, que tiene un montón de proyectos para ayudar a pacientes oncológicas y a concientizar a mujeres como vos y como yo que, admitámoslo, posponemos más los exámenes de mamas y visitas al mastólogo que las visitas a los suegros.
El cáncer de mama es la principal causa de muerte femenina por cáncer en el mundo. En Paraguay, la segunda causa de muerte por cáncer. Y sería demasiado hipócrita si les dijera que yo me hago los exámenes periódicamente, pero al ver ayer a Deborah Soerensen, entregando un poderoso testimonio de resiliencia, ganas de vivir, optimismo y fe, creo que tendría que ser extremadamente irresponsable para no hacerlo en el futuro. Me lo debo a mi paz mental, a mi esposo, a mi familia y a mi; en palabras de Maricha Olitte “cuerpo, templo del chism..errrr…Espíritu Santo y toas cosas”.
Bien jugado Dove al apoyar una causa que se asocia con lo real y lo trascendental, y a las mujeres de AMACMA gracias, porque nos recuerdan que la belleza es efímera por fuera, pero permanente y siempre más poderosa, por dentro.
No se olviden de buscar las remeras diseñadas por Romina! Estarán disponibles en Maestro, Wanama, La Trinidad, Portsaid, Mimo, Paola Maltese y Dora Vera.
Y si pueden, pónganse el lazo rosado! Aparte de significar tu apoyo a la causa, queda totalmente encantador.
*no dejen de mirar las fotos del evento en la Fan page de Dove Paraguay!
Etiquetas:
amigas,
cáncer de mama,
cosas de chicas,
inspiración,
moda
viernes, 25 de febrero de 2011
Con los pelos de punta
Vengo de una familia de gente peluda. Es una mezcla común de mi tierra: una parte indígena, una parte europea. La mezcla infortunada generalmente produce en su mayoría mujeres con cabello grueso y abundante vello, á la Frida Kahlo. Dicho eso, una de las peores cosas que le pueden pasar a una mujer es tener mucho pelo. Es vergonzoso, alienante casi. Recuerdo todavía con espanto como compañeritos de colegio me miraban las piernas a los 12 (si, todavía no tenía permiso para depilarme a los 12. Eran otros tiempos, gente) y mitad muertos de risa, mitad desconcertados de que yo tenga mayor cantidad de vello que ellos mismos, me inventaban un sinfín de sobrenombres que iban desde “mona” a cosas que son demasiado dolorosas recordar…son crueles los niños. Tiempos duros, los años de mi adolescencia.
Desde el inicio de los tiempos las mujeres se obsesionan con el dominio del pelo. Las egipcias se depilaban hasta las cejas con una mezcla de sangre de animales, tortugas, gusanos o la grasa de hipopótamo (papiro de Eber 1500 a.C.). Usaban ceras que se hacían con azúcar, agua, limón, aceite y miel ó sicomoro (árbol sagrado), goma y pepino. Y mirá que te tiene que dar mucho asquito tu propio pelo para ponerte esas cosas en la piel. En fin.
Por supuesto, está una minoría absurda que ocupa un porcentaje de mujeres a las que envidiamos con todas las fuerzas de nuestro ser. Son las féminas sin pelo, que no necesitan depilarse porque apenas les salen tres pelitos locos en las piernas, en los brazos no tienen nada más que piel sedosa y su cabellera es una abundante pero espléndidamente controlada cascada brillosa, preferentemente lacia. Esas son las chicas que, aburridas de la facilidad de la vida, dicen “como quiero tener rulos”.
Y yo no solamente tenía copioso vello esparcido por todo mi cuerpo, que depilé con ferocidad obsesiva apenas mi mamá me dio la luz verde. Nono, eso hubiera sido hacerme la vida demasiado fácil. Nací con pelo negro, enrulado como cinta de moño de regalo… y eso no era todo; un volumen para hacer escuchar a cualquier bandita de barrio como si fuera Metallica en sus buenos tiempos. Imagínense un afro descomunal en la cabeza de una flacucha de piernas como palitos. Not good, not good, my friends. Y no ayudó el hecho de que, con la mejor intención del mundo, mi mamá me cortó el flequillo (moraleja: si tenés el pelo enrulado NO PODES USAR FLEQUILLO) dando como resultado la hilaridad del público en general.
Fueron muchos años de muchísimas gomitas, hebillas, y cuanto cosa hubiere para tratar de domar. Años de peines rotos tratando de desporrar el matorral sin rumbo de mi cabeza. También probé cremas para peinar alisantes y demás (sobre el punto: Sedal, me mentiste. Ya no te creo nada). Nada ayudó. Lo único que traía un alivio momentáneo era la popular planchita, pero dado que conocen mi aversión a la peluquería, eso tampoco sucedía muy a menudo. Zafé un tiempo tiñéndome de rubio y haciéndome la Shakira, pero eso tampoco prosperó. Atraía demasiados tilingos.
Finalmente, llegó un día que mi queridísima Cecilee me contó que había probado un nuevo tratamiento para alisar el pelo que aparentemente era un milagro a ojos vistas. Mi escepticismo fue completo, claro. Pero no suficiente como para que, eterna optimista (o consumista… qué, no significa lo mismo?) marché de inmediato a conocerle a este genio que domaba las cabelleras de aquellas que acudían a el.
Desde el inicio de los tiempos las mujeres se obsesionan con el dominio del pelo. Las egipcias se depilaban hasta las cejas con una mezcla de sangre de animales, tortugas, gusanos o la grasa de hipopótamo (papiro de Eber 1500 a.C.). Usaban ceras que se hacían con azúcar, agua, limón, aceite y miel ó sicomoro (árbol sagrado), goma y pepino. Y mirá que te tiene que dar mucho asquito tu propio pelo para ponerte esas cosas en la piel. En fin.
Por supuesto, está una minoría absurda que ocupa un porcentaje de mujeres a las que envidiamos con todas las fuerzas de nuestro ser. Son las féminas sin pelo, que no necesitan depilarse porque apenas les salen tres pelitos locos en las piernas, en los brazos no tienen nada más que piel sedosa y su cabellera es una abundante pero espléndidamente controlada cascada brillosa, preferentemente lacia. Esas son las chicas que, aburridas de la facilidad de la vida, dicen “como quiero tener rulos”.
Y yo no solamente tenía copioso vello esparcido por todo mi cuerpo, que depilé con ferocidad obsesiva apenas mi mamá me dio la luz verde. Nono, eso hubiera sido hacerme la vida demasiado fácil. Nací con pelo negro, enrulado como cinta de moño de regalo… y eso no era todo; un volumen para hacer escuchar a cualquier bandita de barrio como si fuera Metallica en sus buenos tiempos. Imagínense un afro descomunal en la cabeza de una flacucha de piernas como palitos. Not good, not good, my friends. Y no ayudó el hecho de que, con la mejor intención del mundo, mi mamá me cortó el flequillo (moraleja: si tenés el pelo enrulado NO PODES USAR FLEQUILLO) dando como resultado la hilaridad del público en general.
Fueron muchos años de muchísimas gomitas, hebillas, y cuanto cosa hubiere para tratar de domar. Años de peines rotos tratando de desporrar el matorral sin rumbo de mi cabeza. También probé cremas para peinar alisantes y demás (sobre el punto: Sedal, me mentiste. Ya no te creo nada). Nada ayudó. Lo único que traía un alivio momentáneo era la popular planchita, pero dado que conocen mi aversión a la peluquería, eso tampoco sucedía muy a menudo. Zafé un tiempo tiñéndome de rubio y haciéndome la Shakira, pero eso tampoco prosperó. Atraía demasiados tilingos.
Finalmente, llegó un día que mi queridísima Cecilee me contó que había probado un nuevo tratamiento para alisar el pelo que aparentemente era un milagro a ojos vistas. Mi escepticismo fue completo, claro. Pero no suficiente como para que, eterna optimista (o consumista… qué, no significa lo mismo?) marché de inmediato a conocerle a este genio que domaba las cabelleras de aquellas que acudían a el.
Etiquetas:
cosas de chicas,
familia,
histerias,
historias,
pelo lacio
lunes, 14 de febrero de 2011
Amor es..el 14 de febrero
El día de los enamorados es para los hombres una de las fechas más temidas y detestadas del calendario. Se ha intentado de todo: desde parar el frenesí marketero de la fecha, mayor y más fuerte cada año con discursos arrebatados sobre cómo la comercialización del amor hace que el significado real del festejo se inutilize, sofocados intentos de sabotaje jurando que no se va a comprar nada para no caer en el acabóse de hacer lo mismo que todo el mundo, para terminar corriendo a cualquier farmacia para comprar un kit de algo, o flores de la calle. El punto es que los hombres odian el día de los enamorados. Y tienen porqué.
La razón más simple y clara la comprendí el otro día cuando en una merienda con dos de mis más queridas amigas, veíamos la disertación de la Dra. Pilar Sordo, sicóloga chilena, que hizo un estudio sobre las diferencias conductuales de hombres y mujeres. Explicaba la Dra. Sordo que la sencilla y básica razón de que los hombres detestan todo tipo de celebraciones posteriores a la consumación del romance con una mujer es porque los hombres son compartimentales, y más importantemente, genéticamente diseñados para conquistar (no solo damiselas, sino conquistar todo lo que necesitan para una vida exitosa). Ellos van a través de la vida chequeando ítems de una lista imaginaria “barba? Check afeitar el bigotito? Check noviecita con quien apretar en las esquinas? Check primer auto? Check” y así, cuando finalmente entran en la etapa de las relaciones duraderas, comprometidas, toman tan en serio el hecho de haber pagado una fuerte inversión de tiempo, esfuerzo y demás, que una vez que la dama ha sido conquistada, se le declara “check” en la listita, y a seguir con lo próximo. Esto no quiere decir que se DEJE de amar a la susodicha, no. Simple y llanamente significa que el hombre siente que YA NO DEBE SEGUIR EN PROCESO DE CONQUISTA. La compañera ya está conquistada, me explico?
Entonces tenemos que el hombre se ve forzado a seguir declarando un sentimiento sobre el cual ya se ratificó una vez (“ya te dije que te quiero, que más lo que querés!”) y a sostener esa declaración con muestras del afecto declarado. Entienden? Los hombres se sienten embaucados! No que ya habían chequeado la casillita?
Y es así cuando días como hoy me ponen a pensar. Miro a todos los caballeros tratando de hacer lo mejor que pueden, afeitándose, poniéndose ropa linda, llevando a las damas a restoranes donde solo podes entrar con reserva, comprando flores hasta en la vereda, y como que me enternece. Las chicas queremos, NECESITAMOS, ser conquistadas todos los días de nuestras vidas. Y a veces el comprender eso toma años de la vida de los hombres, y muchas y muy amargas peleas, porque las chicas no vamos a admitir eso JAMAS. Que se pensaron, que vamos a facilitarles la vida siendo así de claras?
Hoy el esposo me despertó con un regalo. Y le gusta hacerme regalos, al esposo. Esto es lo que más me hace reflexionar sobre todo este guarará del día de los enamorados. Mi querido consorte es un hombre muy…particular, por decir lo mínimo. Al conocer de mi afición de hacer excursiones al mercado 4* para comprarme cosas, me rogó que deje de hacerlo. Este raro especímen ME PIDE que me compre ropa de diseñador (dentro de los diseñadores que nos podemos permitir, claro. Chanel todavía no llega. Todavía). Me pide que mis zapatos sean caros (“duran más”, dice). Me compra perfumes (hasta hoy no me puedo comprar yo uno). Me trae mis revistas de moda favoritas. Me lleva de viaje cuando puede. Me envía a la peluquería con mi consecuente puchero (“tenés que ponerte linda, nena” el, “plata al pedo” yo) y le encanta llevarme a comer a un lugar lindo, un miércoles cualquiera.
Es así como llego a la conclusión de que, si bien tiene faltas que muchas veces comparto acá, tengo a mi lado un hombre generoso. Cuando otras damas quisieran que el cocodrilo que se tragó la billetera del esposo vaya a vivir al Rio Paraguay, el mío me dice: “te faltan nuevos championes*, estos ya no dan”.
Así que estoy agradecida. Es un buen hombre, el mío. Y no pienso caer en la terrible vulgarización del término en un día como hoy, por lo que no le digo que lo amo. Mi entrega, mis renuncias, mi lealtad y todos los secretos que compartimos hablan en lugar de eso hoy.
Y es bueno que haya un día especial para decirlo, verdad?
pd: para los que tengan interés en comprender mejor las mecánicas del relacionamiento hombres vs mujeres, recomiendo en serio a la Dra. Sordo! acá está un link de ella, pero hay muchos!
*Mercado 4: lugar popular enorme de compra de todo tipo de artículos en Asunción.
*championes: zapatos deportivos.
Etiquetas:
Asunción,
cosas de chicas,
día de los enamorados,
esposo,
familia
jueves, 3 de febrero de 2011
Ña Pao, icono de la moda.
-este post está casi enteramente plagado de terminología de moda. Caballeros, si se rinden antes del 3er párrafo, no los culpo. Hasta la próxima!
Ayer tuve que ir a una boda. Si, un miércoles, a una boda. Si, a las 8 y media de la noche, un día laboral. Si, apenas llegamos.. pero eso no es a lo que quiero llegar hoy..
Además de la Navidad, las bodas son otras de las celebraciones que flotan mi bote. Me encantan las bodas, es una hermosa fiesta donde dos personas deciden por motu propio unirse, las familias se unen (aunque no siempre se quieran), la gente se pone linda, hay un banquete y postre a tutiplé, que más se puede pedir?
Demás está decir que, sumando a mi obsesión con todo lo relacionado a la moda y el glamour (hay algunos que no se veían venir eso, eh?) pongo mis mejores esfuerzos para estar resplandeciente en este tipo de ocasiones. Me parece que, además del regalo, es mi deber ponerme mis mejores galas para celebrar a la gente que me invita a algo tan íntimo y memorable como su boda.
Así que me encontré ayer, a las 8, llegada a casa, pasando por la ducha y vistiéndome con récords de velocista mientras el esposo hacía lo propio. Había pensado toda la semana en mi outfit* para la ocasión: un vestido strapless negro de Zara que nunca había estrenado, totalmente entallado, sublime. Peep toes de satén verde lima (o verde loro si sos Alejandra Prayones) Joyas doradas, todo vintage (aka: robado de mi mamá) y un sobre de satén gris. El epítome de la fabulosidad, moi. “Ña Pao, no vayas a estar más regia que la novia” tocaba mi propia bocina mientras me ponía la crema y me empezaba a cerrar el vestido…
![]() |
| logo vía: i-love-fashion.skyrock.com |
Ayer tuve que ir a una boda. Si, un miércoles, a una boda. Si, a las 8 y media de la noche, un día laboral. Si, apenas llegamos.. pero eso no es a lo que quiero llegar hoy..
Además de la Navidad, las bodas son otras de las celebraciones que flotan mi bote. Me encantan las bodas, es una hermosa fiesta donde dos personas deciden por motu propio unirse, las familias se unen (aunque no siempre se quieran), la gente se pone linda, hay un banquete y postre a tutiplé, que más se puede pedir?
Demás está decir que, sumando a mi obsesión con todo lo relacionado a la moda y el glamour (hay algunos que no se veían venir eso, eh?) pongo mis mejores esfuerzos para estar resplandeciente en este tipo de ocasiones. Me parece que, además del regalo, es mi deber ponerme mis mejores galas para celebrar a la gente que me invita a algo tan íntimo y memorable como su boda.
Así que me encontré ayer, a las 8, llegada a casa, pasando por la ducha y vistiéndome con récords de velocista mientras el esposo hacía lo propio. Había pensado toda la semana en mi outfit* para la ocasión: un vestido strapless negro de Zara que nunca había estrenado, totalmente entallado, sublime. Peep toes de satén verde lima (o verde loro si sos Alejandra Prayones) Joyas doradas, todo vintage (aka: robado de mi mamá) y un sobre de satén gris. El epítome de la fabulosidad, moi. “Ña Pao, no vayas a estar más regia que la novia” tocaba mi propia bocina mientras me ponía la crema y me empezaba a cerrar el vestido…
Etiquetas:
Asunción,
Carlos Gardel,
cosas de chicas,
esposo,
historias,
moda,
Ña Pao
viernes, 28 de enero de 2011
Cinco cosas (que me ponen pirevaí*)
Uno de los blogs que sigo tiene por costumbre compartir los viernes 5 cosas que le hace feliz (ver cupcakesandcashmere)..y yo, fiel a mi estilo, hoy pensé que sería bueno hacer catarsis y compartir 5 cosas que odio. Así que, voilá:
-Ir al super: a diferencia de la mayoría de las mujeres que conozco, hay algo enfermizo en el clima acondicionado y el olor de cosas de plástico, mezclado con comida, verdura, y elementos de limpieza que me resulta por completo angustioso. No entiendo que encuentran de satisfactorio en la experiencia esas señoras que pasean horas y horas dando vueltas por los pasillos con sus carritos, agarrando y dejando cosas. Si algún día estas en el super y ves a una tipa corriendo como una desquiciada, tirando cosas en su carrito sin mirar, soy yo; tratando de salir de ahí lo más rápido posible. Pero si me gritás “Ña Pao” me quedo y saludo un ratito. Tan desagradable no soy.
-Ir a la peluquería: ok, ya sé. Estarán pensando que alguien se comió a Ña Pao y ocupó su lugar para conquistar el mundo, pero la verdad es que detesto ir a la peluquería, siempre fue así. De toda la población femenina mundial, debo ser parte del 0,0003% que no aguanta la peluquería..simplemente me resulta intolerable el quedarme sentada teniendo que esperar que alguien se digne atenderme (y con mi suerte, la mitad de las veces se olvidan de mi y termino esperando el doble). Para completar mi tortura, te sientan y mientras te pintan las uñas te preguntan sobre tu vida como si les interesara medianamente para otra cosa que no sea llenar el aire (y si es un lugar al que vas a menudo, para chismosear descaradamente sobre tus intimidades a tus espaldas). Ok, señora peluquera, ya sé que mi mama me traia desde que tengo 5 para que me hagas las trenzas, pero no tengo el menor interés en contarte que piensa mi esposo sobre mi tendencia a dormir con medias. No vengo a que seas mi amiga, cortame el pelo y terminamos ambas de fingir cordialidad, si?..
-Perder cosas: yo NO soy de las que pierden cosas. Es más, no pierdo casi nada. Tengo cosas de cuando era chica que me acompañaron en decenas de mudanzas y continúan a mi lado. Entonces se imaginarán mi desolación cuando en la misma semana perdí mis dos anillos favoritos. LOS DOS. Es un tiempo triste para mi..y considerando que uno de mis anillos tenía un número de piedras por las cuales me guiaba para recordar todo lo que necesito trabajar en mi carácter (paz, paciencia, bondad, benignidad, templanza, mansedumbre y sabiduría) tengo que advertirles: no cuenten con que recuerde cuáles eran esos frutos que tenía que mejorar en un principio. Ven? Perder cosas me hace peor persona. Anillos, vuelvan!!!
-Quedarme trancada en el tráfico: hay un post entero sobre este tema, así de mucho odio.
-Que se vaya la luz: en una semana que todavía no termina, ya son dos noches sin luz. La ANDE nos hizo promesas como un novio calentón a una novia quinceañera. Hasta ahora, ninguna cumplida, solo un calor pesado, espantoso, angustiante y grosero, que parece aún peor que el verano pasado. Y yo, ya lo saben, no soy buena tolerando el calor. Dame dolor, frío, hambre, tacos demasiado altos: no tengo problemas. Calor? EL.FIN.DEL.MUNDO. Ayuda cuando el hombre de tu vida no alimenta la ansiedad que te come por dentro y seca el llanto de tu desesperación ante el inminente sarpullido que te va a salir con el calor incivil de república bananera y ausencia de energía eléctrica para sobrevivir. Fui enviada a dormir en lo de mi madre, mientras mi héroe se quedaba a enfrentar al enemigo en la oscuridad.
Realmente creo que este blog va a seguir de una tonalidad gris petróleo tirando a negro (como negro se queda todo cuando se va la luz. Si ando muy monotemática) que puedo hacer para consolarme ante tanta desazón?
Dejen tips si pueden, mientras voy a buscar un poco de sidra helada..
*pirevaí: “mala piel” en guaraní, de ánimo insoportable.
*ANDE: Administración Nacional de Electricidad (la venganza será divina y me mudaré a Suiza, ya van a ver)
-Ir al super: a diferencia de la mayoría de las mujeres que conozco, hay algo enfermizo en el clima acondicionado y el olor de cosas de plástico, mezclado con comida, verdura, y elementos de limpieza que me resulta por completo angustioso. No entiendo que encuentran de satisfactorio en la experiencia esas señoras que pasean horas y horas dando vueltas por los pasillos con sus carritos, agarrando y dejando cosas. Si algún día estas en el super y ves a una tipa corriendo como una desquiciada, tirando cosas en su carrito sin mirar, soy yo; tratando de salir de ahí lo más rápido posible. Pero si me gritás “Ña Pao” me quedo y saludo un ratito. Tan desagradable no soy.
-Ir a la peluquería: ok, ya sé. Estarán pensando que alguien se comió a Ña Pao y ocupó su lugar para conquistar el mundo, pero la verdad es que detesto ir a la peluquería, siempre fue así. De toda la población femenina mundial, debo ser parte del 0,0003% que no aguanta la peluquería..simplemente me resulta intolerable el quedarme sentada teniendo que esperar que alguien se digne atenderme (y con mi suerte, la mitad de las veces se olvidan de mi y termino esperando el doble). Para completar mi tortura, te sientan y mientras te pintan las uñas te preguntan sobre tu vida como si les interesara medianamente para otra cosa que no sea llenar el aire (y si es un lugar al que vas a menudo, para chismosear descaradamente sobre tus intimidades a tus espaldas). Ok, señora peluquera, ya sé que mi mama me traia desde que tengo 5 para que me hagas las trenzas, pero no tengo el menor interés en contarte que piensa mi esposo sobre mi tendencia a dormir con medias. No vengo a que seas mi amiga, cortame el pelo y terminamos ambas de fingir cordialidad, si?..
-Perder cosas: yo NO soy de las que pierden cosas. Es más, no pierdo casi nada. Tengo cosas de cuando era chica que me acompañaron en decenas de mudanzas y continúan a mi lado. Entonces se imaginarán mi desolación cuando en la misma semana perdí mis dos anillos favoritos. LOS DOS. Es un tiempo triste para mi..y considerando que uno de mis anillos tenía un número de piedras por las cuales me guiaba para recordar todo lo que necesito trabajar en mi carácter (paz, paciencia, bondad, benignidad, templanza, mansedumbre y sabiduría) tengo que advertirles: no cuenten con que recuerde cuáles eran esos frutos que tenía que mejorar en un principio. Ven? Perder cosas me hace peor persona. Anillos, vuelvan!!!
-Quedarme trancada en el tráfico: hay un post entero sobre este tema, así de mucho odio.
-Que se vaya la luz: en una semana que todavía no termina, ya son dos noches sin luz. La ANDE nos hizo promesas como un novio calentón a una novia quinceañera. Hasta ahora, ninguna cumplida, solo un calor pesado, espantoso, angustiante y grosero, que parece aún peor que el verano pasado. Y yo, ya lo saben, no soy buena tolerando el calor. Dame dolor, frío, hambre, tacos demasiado altos: no tengo problemas. Calor? EL.FIN.DEL.MUNDO. Ayuda cuando el hombre de tu vida no alimenta la ansiedad que te come por dentro y seca el llanto de tu desesperación ante el inminente sarpullido que te va a salir con el calor incivil de república bananera y ausencia de energía eléctrica para sobrevivir. Fui enviada a dormir en lo de mi madre, mientras mi héroe se quedaba a enfrentar al enemigo en la oscuridad.
Realmente creo que este blog va a seguir de una tonalidad gris petróleo tirando a negro (como negro se queda todo cuando se va la luz. Si ando muy monotemática) que puedo hacer para consolarme ante tanta desazón?
Dejen tips si pueden, mientras voy a buscar un poco de sidra helada..
*pirevaí: “mala piel” en guaraní, de ánimo insoportable.
*ANDE: Administración Nacional de Electricidad (la venganza será divina y me mudaré a Suiza, ya van a ver)
Etiquetas:
Asunción,
cinco cosas que me ponen pirevai,
cosas de chicas,
esposo,
histerias,
Paraguay
lunes, 18 de octubre de 2010
Los hombres y la menstruación
Oh, no, Ña Pao dijo las dos palabras más incompatibles en una oración! Lo digo de vuelta: los hombres y la menstruación. Qué cosa complicada. Hace rato vengo pensando y descartando temas para el próximo post, pero el otro día se me prendió la lamparita viendo una de mis series favoritas de todos los tiempos: The office. El personaje de Dwight le pregunta a una llorosa Pam (que llora porque se siente devastada al ver que Jim ya le quiere a otra y no le va a esperar a que ella se deje de joder y se decida) “so, you´re pms´ing pretty badly, huh?” (y, tenés el síndrome pre-menstrual muy fuerte, no?). Pam le mira y ni se molesta en contestarle.
La historia de la incomodidad de los hombres con el período es larga como la existencia de la humanidad. Me pregunto cómo habrán hecho las pobres mujeres cavernícolas para tolerar el malestar, la incomodidad, el dolor y el asco de los barbudos de sus cónyuges mientras pasaban por esos días del mes. Por ahí se retiraban a un lugar de claustro, porque estaban (como tuvieron el tupé de decir en la Biblia y tengo bien anotadito en mi lista de “cosas a preguntarle a Dios en vivo cuando me muera”) impuras. IMPURAS! Ni siquiera voy empezar a ventilar la sarta de insultos afines que podría tirar encima de esos “caballeros” que probablemente nunca se pusieron a pensar que la razón por la que llamaban impura a una mujer era la misma que les permitió ser concebidos por sus mamás y ser los dechados de sabiduría que pretendían ser. Chedió, qué joven iba a morir si nacía en esa época yo.
La historia de la incomodidad de los hombres con el período es larga como la existencia de la humanidad. Me pregunto cómo habrán hecho las pobres mujeres cavernícolas para tolerar el malestar, la incomodidad, el dolor y el asco de los barbudos de sus cónyuges mientras pasaban por esos días del mes. Por ahí se retiraban a un lugar de claustro, porque estaban (como tuvieron el tupé de decir en la Biblia y tengo bien anotadito en mi lista de “cosas a preguntarle a Dios en vivo cuando me muera”) impuras. IMPURAS! Ni siquiera voy empezar a ventilar la sarta de insultos afines que podría tirar encima de esos “caballeros” que probablemente nunca se pusieron a pensar que la razón por la que llamaban impura a una mujer era la misma que les permitió ser concebidos por sus mamás y ser los dechados de sabiduría que pretendían ser. Chedió, qué joven iba a morir si nacía en esa época yo.
Etiquetas:
cosas de chicas,
histerias,
los hombres y
lunes, 21 de junio de 2010
Del invierno, la tilingada de estar flaca y la gente que no sabe callarse.
foto vía: ironann.wordpress.com
Hoy empieza oficialmente el invierno. Si bien tenemos unas semanas de fresquito previo, lo cual es muy poco común, visto y considerando que en Paraguay la mayoría del tiempo hace tanto calor que los que vivimos acá no podemos pensar bien, es todo un regalo del cielo. Igual, están los que, como mi querida amiga Ana, prefieren el calor absurdo, pegajoso, insoportable, antes que el frío. Yo no entiendo esa postura, ni entenderé jamás, soy de esas que al menor frío pego puñetazos al viento y me lío cuanto trapo encuentro, feliz de la vida, mientras tomo baldes de chocolate caliente con chipa*, pero es uno de los goces de la modernidad el poder darnos el lujo de tener opiniones distintas a los demás y aún querernos y ser los mejores amigos..
Ahora, el tema de que comience el invierno tiene muchos pro, así como muchos contra, lógicamente. Uno de los contra más temidos por las mujeres en general es la tendencia de subir unos kilillos demás una vez que tenemos que abrigarnos y no existe necesidad de andar mostrando piel por todos lados. Y entra esta pregunta que hoy escribo, pero que llevo haciéndome buena parte de mi vida: cuál es la obsesión con el peso de uno y de la gente?
Etiquetas:
cosas de chicas,
histerias,
obsesiones
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







