-la gente que estaciona el auto atravesado usando dos lugares: viste cuando llegás a un lugar y sobra UN espacio para estacionar? es tarde, estas cansada, tenés millón cosas que hacer y te das cuenta que lo que pensaste que era tu espacio salvador está ocupado por una megacamioneta-auto de lujo-chatarra-loquesea de algún desconsiderado/a que no se molestó en tomarse 10 segundos más para poner su auto como la gente? ese tipo de cosas me hace pensar en lo que Bareiro decía: "el paraguayo no tiene conciencia del otro". Simplemente no le pasa por la cabeza que yo también tengo derecho a estacionar. Bueno, yo me tomo el tiempo. Mi auto no vas a encontrar así. Y estoy considerando empezar a llevar un clavo gigante para dejarle una ruedita desinflada al próximo que vea que abuse del derecho ajeno así. Aviso.
-los bullies del social media: En estos días me encontré con que tanto se habla del bullying y tantas son las formas de agresión o acoso que las líneas son medio difusas ya. Particularmente, yo soy una creyente de que hay que dejar que la gente se exprese, siempre y cuando lo haga respetando al otro y civilizadamente. Y salen ciertos autoproclamados (pero en conducta, porque lo no van a decir directamente jamás, para poder justificarse en su falsa humildad) gurues del social media, que desesperados ante la afluencia masiva de la gente a Twitter, Facebook o llamale cangrejo, lo mejor que se les ocurre es empezar a desvirtuar a los users novatos, calificandolos con términos que piensan que nadie más va a entender -porque ellos son tan capos que ya saben todito lo que hay que saber en el universo digital pues-. Verán, lo que quieren Jobs, Zuckerberg, los creadores de Twitter, etc., es que la gente acuda en masa. Que usen sus herramientas, que escriban de las boludeces que les interesa o de los acontecimientos que a diario cambian el mundo. Hay lugar para todos. Si te ponés a despotricar porque antes el Twitter -en tu cabecita llena de nubes de pedos rosados- era antes un lugar solo de media docena de cool people y donde todos se felicitaban unos a otros por ser los únicos cool que usan Twitter, dejame decirte que me huele a desesperación de que alguna de esas personas novatas aprenda a usar mejor la herramienta que vos, y termine teniendo más seguidores (palabra que odio y me rehuso a usar para mí. Es autoensalzante y algunos se las creen totalmente por eso) que vos. O peor, que tenga oportunidades en foros, charlas o inclusive trabajo que vos estás ocupando como si fuera que sos la única persona en el mundo que puede hacerlo. El social media es social, es para compartir, es para usar, es para conectarse. Y a mi me rompen las bolas los bravucones, en la vida real, o en la vida virtual.
-el PAP: el otro día y por primera vez en mi vida, para poder hablar con autoridad de la necesidad de hacerlo, marché resignada a hacerme un PAP. Es terrible. Es invasivo, es frío y un proceso donde la doctora te mira con cara de chupar limón, mientras te dice que "si te duele es porque no te relajás". Si, viste que es re simple relajarse mientras te meten una cañería de metal helado ahí abajo. No sé como no se me ocurrió que relajarme era la solución, perdón doctora. El lado positivo? salió todo bien.
-la gente que no respeta tu tiempo: existe algo que está en los lugares prioritarios de cosas que valoro: mi tiempo. Debe ser porque manejo tanto y durante tanto rato todos los días que las cosas que tengo que hacer las tengo que hacer rápido, y que son pocas las cosas que puedo hacer que realmente me gustan. Cuestiones logísticas, que les dicen. Si alguien me dice que me espera a las 5 de tal día, ese día y sin falta, yo voy a estar a las 5, quizás antes inclusive. Me da todo cosa la idea de hacerle esperar a alguien y que por mi causa pueda llegar a perder un compromiso o la oportunidad de hacer algo. Y todavía sigue asombrandome cuando me doy cuenta que en la mayoría de los casos no es correspondido. Hacerle perder tiempo a la gente es UNA DE LAS PEORES FALTAS DE RESPETO. Hora que lo aprendan si no se los enseñaron en sus casas.
-mi Pinterest: viste cuando ves algo en la red que te gusta tanto pero tanto que querés recortar y guardar en una carpeta, como hacíamos las nenas con el papel de cartas? bueno, algo así es Pinterest, un nuevo lugar donde podes hacer "pinning" de las cosas que más te gusta y poner en pizarras personalizadas, según categorías: viajes, moda, perros, tecnología, lo que quieras. Todo ordenadito y a la vista. Gracias a la gente de Pinterest por enviarme la invitación. Puede que esté un poquito obsesionada. No sé. Quizás. Si. Totalmente.
buen finde, queridos.
historias e histerias de una (joven) señora absolutamente ordinaria, pero siempre entretenida..
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viernes, 27 de mayo de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
Cinco cosas que me ponen pirevaí
-Hablar por teléfono: no es normal en una mujer, ya sé. Pero en serio me enferma hablar por teléfono. Es un problema con mi voz. Toda la gente de mi familia tiene una imposibilidad crónica de regular su voz. Hablo en tono megáfono, SIEMPRE, dando como resultado que todo el que me rodea se entera de todos los pormenores de mi conversación. Y las veces que trato de regular el tono de mi voz, la persona del otro lado no entiende lo que le digo, causándome una frustración que me puede hacer cortar el teléfono. Así que a menos que esté sola y nadie me pueda hacer “shh”, es muy probable que no atienda mi teléfono cuando suene. Perdón, nada personal.
- Esto. Como ya lo decía una amiga: LOS NIÑOS DEBEN ESTAR EN LA ESCUELA, NO EN LAS CALLES. Cada moneda, aunque sea de 50 que le dés, continúa perpetuando esta vergonzosa situación. Tomate la molestia de decirle a la mamá (que seguro está por ahí cerca esperando que su chico le dé tu plata) que está cometiendo un delito.
-El dengue: qué lo que tiene que pasar? Los números que se manejan son irreales. La gente está muriendo o delirando de fiebre en sus hogares, enviados por los hospitales que están completamente colapsados e imposibilitados de reaccionar ante la cantidad de enfermos. Y se siguen encontrando baldíos mugrosos, casas con criaderos y agua estacionada como caldo de cultivo para que MOSQUITOS DE CUARTA nazcan, nos piquen y nos tengan al borde de un abismo epidémico de proporciones inaceptables para el siglo XXI. Qué pico lo que nos pasa!!?? Vamosna a limpiar, a poner espirales, a cambiar el perfume por repelente, lo que sea!
-El esposo y sus medias: debe tener fácilmente como 30 pares de medias. Eso es un par de medias para cada día del mes. Pero siempre, siempre, las deja en una esquina, en el fondo de sus zapatos, en el cajón equivocado o donde se te ocurra, y justo a las 8 de la mañana de un día donde tiene que llegar temprano a la oficina y yo por supuesto también, porque tengo un horario que cumplir, le salta la crisis de que quiere “las negras, que tenían rayitas en el tobillo, de algodón, nena, donde estaaaan?”. Quiero hacer un holocausto de medias. Si se anuncia un incendio hacia Madame Lynch, no se preocupen, no pasa nada.
-El pelopincho del que ya les había hablado, que ya fue retirado por la llegada del otoño y que a mi ilustre consorte, procrastinador profesional, no le da la gana de doblar y guardar. Hoy yace en la entrada de casa, demasiado grande para mis fuerzas. Otra cosa que posiblemente se incendie este fin de semana.
Salud.
- Esto. Como ya lo decía una amiga: LOS NIÑOS DEBEN ESTAR EN LA ESCUELA, NO EN LAS CALLES. Cada moneda, aunque sea de 50 que le dés, continúa perpetuando esta vergonzosa situación. Tomate la molestia de decirle a la mamá (que seguro está por ahí cerca esperando que su chico le dé tu plata) que está cometiendo un delito.
-El dengue: qué lo que tiene que pasar? Los números que se manejan son irreales. La gente está muriendo o delirando de fiebre en sus hogares, enviados por los hospitales que están completamente colapsados e imposibilitados de reaccionar ante la cantidad de enfermos. Y se siguen encontrando baldíos mugrosos, casas con criaderos y agua estacionada como caldo de cultivo para que MOSQUITOS DE CUARTA nazcan, nos piquen y nos tengan al borde de un abismo epidémico de proporciones inaceptables para el siglo XXI. Qué pico lo que nos pasa!!?? Vamosna a limpiar, a poner espirales, a cambiar el perfume por repelente, lo que sea!
-El esposo y sus medias: debe tener fácilmente como 30 pares de medias. Eso es un par de medias para cada día del mes. Pero siempre, siempre, las deja en una esquina, en el fondo de sus zapatos, en el cajón equivocado o donde se te ocurra, y justo a las 8 de la mañana de un día donde tiene que llegar temprano a la oficina y yo por supuesto también, porque tengo un horario que cumplir, le salta la crisis de que quiere “las negras, que tenían rayitas en el tobillo, de algodón, nena, donde estaaaan?”. Quiero hacer un holocausto de medias. Si se anuncia un incendio hacia Madame Lynch, no se preocupen, no pasa nada.
-El pelopincho del que ya les había hablado, que ya fue retirado por la llegada del otoño y que a mi ilustre consorte, procrastinador profesional, no le da la gana de doblar y guardar. Hoy yace en la entrada de casa, demasiado grande para mis fuerzas. Otra cosa que posiblemente se incendie este fin de semana.
Salud.
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viernes, 11 de marzo de 2011
No hay ley que ampare al estúpido.
Muchas veces escuché decir que los profesores más exigentes, los docentes más firmes con nosotros, si bien no son los más apreciados en la adolescencia, ciertamente son los que recordamos con más cariño en la madurez.
Recuerdo vagamente, como en un sueño, a un profesor de física que (seguramente debido a que tenia media docena de hijos y su sueldo simplemente no le alcanzaba para darles una vida digna) te daba a entender que tenías que tomar clases particulares con el en su casa y, aparte de pagar el fee, llevarle quizás un regalito que ayude a su canasta familiar. Mis compañeros y yo íbamos en masa. Primero que nada, porque queríamos pasar de curso, y segundo, porque si intentabas pasar la materia por tu cuenta y no eras muy buena en materias abstractas (mi caso) no había forma en el planeta de que entiendas qué era lo que decía este señor. Gracias a Dios porque nunca necesité saber mayormente física. Lo mismo recuerdo casi como un dibujito a una profesora de matemática, con rulos gigantes y pelo bordó, que se sentaba en su escritorio a leer revistitas de Avon, mientras nos ordenaba que copiemos de la pizarra, una serie de números y operaciones de despeje, álgebra y demás que hoy son todo exactamente lo mismo para mí. No le podía interesar menos a esta pintoresca señora que nosotros aprendamos o no su materia. Se le notaba su decepción con su propia vida en cada poro de su ser.
Sin embargo, uno de los profesores cuya memoria tengo tan viva como si lo hubiera visto ayer, es el Lic. Alvarenga, mi profesor de Psicología en la secundaria. La mayoría de los maestros que marcaron quien soy me tocaron recién en la Universidad, pero una de las excepciones es sin duda el Lic. Alvarenga. Nunca más lo volví a ver después de terminar el colegio, pero hoy es como si estuviera sentada en su aula. Era tan chiquito que le decíamos “Llaverito”, y era uno de los docentes más carismáticos de mi colegio.
Llaverito entraba y comandaba silencio diciendo: “silencio, manga de burros, hoy no tengo paciencia para aguantar sus takuchiladas*”. Aparte de la hilaridad general, en serio nos callábamos. Este señor era creativo.
Nos hablaba sobre la psicología y sus inicios, sobre Freud, Maslow, el behaviorismo y el humanismo, la Gestalt, y demás; pero también nos preguntaba que vimos en las noticias últimamente, nos pedía nuestra opinión sobre tal o cual cosa (en una época donde el memorismo se mantenía como base primordial del método de enseñanza paraguayo). Y tenía un humor absolutamente fuera de lo común para nuestro país. El paraguayo no comprende la ironía. Se siente insultado por lo irónico. Y el Lic. Alvarenga decía: “a ver, Martínez, dígame que piensa sobre los rumores de una manifestación multitudinaria para pedir la renuncia del presidente Cubas. Pero qué esperanza la mía, qué le voy a preguntar a ud. Martínez, que seguro desayuna mandioca, almuerza mandioca y cena mandioca, y seguro su programa favorito es la novela Gata salvaje”. Y no me quedaba más que hacer que defender mi orgullo herido tratando de elaborar una respuesta decente.
Y es que Llaverito insistía en que la mandioca y su abundante cantidad de almidón y falta de otros nutrientes, como pilar fundamental de la alimentación nuestra, es una de las responsables de la tan mentada lentitud de reacción del paraguayo. Eso, y la falta de yodo que motivó inclusive una campaña nacional de consumisión de sal yodada y cápsulas de yodo (se acuerdan de Yodito?). La indolencia y dificultad de reacción y concentración de varias generaciones de mi pueblo tiene una explicación así de sencilla, y así de vergonzosa.
Y cuando nos quejábamos por cosas que nosotros permitíamos, o cuando hablábamos de que aumentó el pasaje o cosas así, el profe Llaverito nos decía: “y bueno, no hay ley que ampare al estúpido. Qué hacen ustedes para cambiar?”. Tantas veces lo dijo, y con tanta razón en todas las ocasiones, que esa frase nunca me dejó en todos estos años.
A los paraguayos nos abusan. Nos abusan los de arriba, y nos abusan los de no tan arriba que son abusados a su vez y se desquitan pisoteando al que puedan. Y así vamos en una cadena de pisoteadas hasta que el último de los menesterosos, de los abandonados del país es robado de su dignidad y de toda esperanza de ser tratado como un ciudadano con derechos y obligaciones.
Nos suben todo, menos los sueldos, y nos plagueamos, decimos que así no se puede mas, “opata la mundo”*, a donde vamos a parar…y tomamos un tereré, suspiramos lanzando un: “bueeeeenosairee…mba´e piko jajapota”* y bajamos la cabeza con servilismo y seguimos como si nada.
No hay ley que ampare al estúpido. Si no nos manifestamos, no va a pasar nada. Si no vamos a votar, van a ganar las mismas bestias de siempre, si no exigimos calidad y no denunciamos los productos vencidos, nos van a vender porquería, si no le pedimos a la gente que no tire su basura a la calle, vamos a seguir teniendo calles como chiqueros, si no pedimos a los canales que empiecen a pasar contenido que edifique, en lugar de morbo y pornografía suave, la población va a seguir hablando solo de morbo y pornografía suave. La pasividad de la nación es tanto o más desesperante que su escaso deseo de educación. Los que leen son burlados, los que compran libros son considerados “vyros”*, los que quieren tener conversaciones que no incluyan un baile del caño o el trasero de una fulana son aburridos. Los que intentan hacer algo nuevo que cambie el status quo son “tekoreí”.
Y hoy, que tenía intención de compartir cinco cosas que me ponen pirevaí, me encuentro pasmada mirando como Japón es asolado, y como se preparan con temor las naciones latinoamericanas de la costa del Pacífico, y acá lo primero que escucho es: “que suerte que esas cosas no existen en Paraguay”. Como si viviéramos en otro planeta. Uno donde la compasión por el prójimo se reduce a un “pobre anga*, y “que le vamos a hacer”. Tiemblo de solo pensar que puede pasar si tanta desidia, tanta indolencia se llegan a corporizar en algo que nos golpee tan fuerte que ni sepamos qué nos pasó.
Cuanta razón tenía, Lic. Alvarenga.
*takuchilada: en guaraní, acción movida por la calentura.
*opata la mundo: en jopará (mezcla de guaraní y español): “se va a acabar el mundo”.
* bueeeeenosairee…mba´e piko jajapota: expresión que indica que no queda nada por hacer.
*vyros: en guaraní, tontos.
*anga: pobrecito.
*tekoreí: que no tiene nada mejor para hacer.
Recuerdo vagamente, como en un sueño, a un profesor de física que (seguramente debido a que tenia media docena de hijos y su sueldo simplemente no le alcanzaba para darles una vida digna) te daba a entender que tenías que tomar clases particulares con el en su casa y, aparte de pagar el fee, llevarle quizás un regalito que ayude a su canasta familiar. Mis compañeros y yo íbamos en masa. Primero que nada, porque queríamos pasar de curso, y segundo, porque si intentabas pasar la materia por tu cuenta y no eras muy buena en materias abstractas (mi caso) no había forma en el planeta de que entiendas qué era lo que decía este señor. Gracias a Dios porque nunca necesité saber mayormente física. Lo mismo recuerdo casi como un dibujito a una profesora de matemática, con rulos gigantes y pelo bordó, que se sentaba en su escritorio a leer revistitas de Avon, mientras nos ordenaba que copiemos de la pizarra, una serie de números y operaciones de despeje, álgebra y demás que hoy son todo exactamente lo mismo para mí. No le podía interesar menos a esta pintoresca señora que nosotros aprendamos o no su materia. Se le notaba su decepción con su propia vida en cada poro de su ser.
Sin embargo, uno de los profesores cuya memoria tengo tan viva como si lo hubiera visto ayer, es el Lic. Alvarenga, mi profesor de Psicología en la secundaria. La mayoría de los maestros que marcaron quien soy me tocaron recién en la Universidad, pero una de las excepciones es sin duda el Lic. Alvarenga. Nunca más lo volví a ver después de terminar el colegio, pero hoy es como si estuviera sentada en su aula. Era tan chiquito que le decíamos “Llaverito”, y era uno de los docentes más carismáticos de mi colegio.
Llaverito entraba y comandaba silencio diciendo: “silencio, manga de burros, hoy no tengo paciencia para aguantar sus takuchiladas*”. Aparte de la hilaridad general, en serio nos callábamos. Este señor era creativo.
Nos hablaba sobre la psicología y sus inicios, sobre Freud, Maslow, el behaviorismo y el humanismo, la Gestalt, y demás; pero también nos preguntaba que vimos en las noticias últimamente, nos pedía nuestra opinión sobre tal o cual cosa (en una época donde el memorismo se mantenía como base primordial del método de enseñanza paraguayo). Y tenía un humor absolutamente fuera de lo común para nuestro país. El paraguayo no comprende la ironía. Se siente insultado por lo irónico. Y el Lic. Alvarenga decía: “a ver, Martínez, dígame que piensa sobre los rumores de una manifestación multitudinaria para pedir la renuncia del presidente Cubas. Pero qué esperanza la mía, qué le voy a preguntar a ud. Martínez, que seguro desayuna mandioca, almuerza mandioca y cena mandioca, y seguro su programa favorito es la novela Gata salvaje”. Y no me quedaba más que hacer que defender mi orgullo herido tratando de elaborar una respuesta decente.
Y es que Llaverito insistía en que la mandioca y su abundante cantidad de almidón y falta de otros nutrientes, como pilar fundamental de la alimentación nuestra, es una de las responsables de la tan mentada lentitud de reacción del paraguayo. Eso, y la falta de yodo que motivó inclusive una campaña nacional de consumisión de sal yodada y cápsulas de yodo (se acuerdan de Yodito?). La indolencia y dificultad de reacción y concentración de varias generaciones de mi pueblo tiene una explicación así de sencilla, y así de vergonzosa.
Y cuando nos quejábamos por cosas que nosotros permitíamos, o cuando hablábamos de que aumentó el pasaje o cosas así, el profe Llaverito nos decía: “y bueno, no hay ley que ampare al estúpido. Qué hacen ustedes para cambiar?”. Tantas veces lo dijo, y con tanta razón en todas las ocasiones, que esa frase nunca me dejó en todos estos años.
A los paraguayos nos abusan. Nos abusan los de arriba, y nos abusan los de no tan arriba que son abusados a su vez y se desquitan pisoteando al que puedan. Y así vamos en una cadena de pisoteadas hasta que el último de los menesterosos, de los abandonados del país es robado de su dignidad y de toda esperanza de ser tratado como un ciudadano con derechos y obligaciones.
Nos suben todo, menos los sueldos, y nos plagueamos, decimos que así no se puede mas, “opata la mundo”*, a donde vamos a parar…y tomamos un tereré, suspiramos lanzando un: “bueeeeenosairee…mba´e piko jajapota”* y bajamos la cabeza con servilismo y seguimos como si nada.
No hay ley que ampare al estúpido. Si no nos manifestamos, no va a pasar nada. Si no vamos a votar, van a ganar las mismas bestias de siempre, si no exigimos calidad y no denunciamos los productos vencidos, nos van a vender porquería, si no le pedimos a la gente que no tire su basura a la calle, vamos a seguir teniendo calles como chiqueros, si no pedimos a los canales que empiecen a pasar contenido que edifique, en lugar de morbo y pornografía suave, la población va a seguir hablando solo de morbo y pornografía suave. La pasividad de la nación es tanto o más desesperante que su escaso deseo de educación. Los que leen son burlados, los que compran libros son considerados “vyros”*, los que quieren tener conversaciones que no incluyan un baile del caño o el trasero de una fulana son aburridos. Los que intentan hacer algo nuevo que cambie el status quo son “tekoreí”.
Y hoy, que tenía intención de compartir cinco cosas que me ponen pirevaí, me encuentro pasmada mirando como Japón es asolado, y como se preparan con temor las naciones latinoamericanas de la costa del Pacífico, y acá lo primero que escucho es: “que suerte que esas cosas no existen en Paraguay”. Como si viviéramos en otro planeta. Uno donde la compasión por el prójimo se reduce a un “pobre anga*, y “que le vamos a hacer”. Tiemblo de solo pensar que puede pasar si tanta desidia, tanta indolencia se llegan a corporizar en algo que nos golpee tan fuerte que ni sepamos qué nos pasó.
Cuanta razón tenía, Lic. Alvarenga.
*takuchilada: en guaraní, acción movida por la calentura.
*opata la mundo: en jopará (mezcla de guaraní y español): “se va a acabar el mundo”.
* bueeeeenosairee…mba´e piko jajapota: expresión que indica que no queda nada por hacer.
*vyros: en guaraní, tontos.
*anga: pobrecito.
*tekoreí: que no tiene nada mejor para hacer.
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viernes, 18 de febrero de 2011
Cinco cosas (que me ponen pirevaí)
Continuando con la tradición autoimpuesta de hacer catarsis los viernes, hoy volvemos a presentar cinco cosas que me hunden el proverbial bote:
-Los cuidacoches, limpiaparabrisas y demás yerbas: ah, los delincuentes tolerados de la calle. Los cuidacoches son en su mayoría feroces tipos, mejor alimentados que yo, con cara de pirata que me gruñen: "dié mil, señora", y probablemente ganan mejor que yo con sus desvergonzados asaltos con trapo en mano. Los limpiaparabrisas son otro cantar, en su mayoría. Son niños y son utilizados por sus padres, que no saben otra cosa que hacer que no sea rascarse los piojos y esperar el fruto de la compasión ajena en manos de sus maquinitas de hacer plata. Para los que se sientan tentados a darles plata que solo termina en caña y cola de zapatero, y un tipo borracho que viola a su mujer en frente a su media docena de hijos, para que nazca otro hijo que vaya a las calles; hay programas donde pueden invertir su dinero, poco o grande el monto. Lo importante es involucrarse. Uno de los sitios que puede guiarles es éste
-Cocinar: uno de los regalos del esposo por el día de los Enamorados fue "The Joy of cooking" de la talentosisima Irma Rombauer. Para los que hayan visto Julie & Julia, Irma era la amiga con la que Julia Child escribía el fabuloso libro de cocina "Mastering the art of french cooking". Esto era, evidentemente, un voto de confianza y una muestra encomiable de optimismo. Porque no soy buena cocinera. Es algo de mis manos.. viste la gente que dicen que tiene manos que hacen que las cosas sean ricas? bueno, yo no tengo esa clase de manos. Lo que sea que cocine, me cuesta. Incluso traté de empezar un ciclo de cocina megabásica con las cosas que hago en casa acá en el blog. No lo logré. Así de mala soy en la cocina. Lo bueno para mí y todas las esposas que llegan tarde y quieren comer algo rico igual, es que está La Vienesa. Amo La Vienesa, me hace quedar bien y puedo presumir por lo menos de haber calentado la salsa.
-Gente que te habla solo para pedirte cosas: esta raza particular de gente normalmente pasa a tu lado y apenas te saluda. A veces hasta hacen como que no te ven en los pasillos. Hasta que un día y de la nada, sos su mejor amigo y "qué gusto verte! como estás, que tal la familia, y los perros, que bueeeeno...vos sabes que justamente te iba a pedir-ofrecer-preguntar-etc?" No es por nada, pero quiero nomás que estas personas sepan que la gente SE DA CUENTA. Y que si nunca en la vida me hablás y de repente cambiás 180 grados cuando querés pedirme, ofrecerme o venderme algo, es mejor que ni te gastes. No tenés ni una chance.
-El raudal: 5 años atrás en Asunción llovía y no pasaba mayor cosa. Ahora una lluvia de 20 minutos se puede llegar a transformar en un caos que transforma a la ciudad en una versión tercermundista de Venecia. Ríos de agua sucia, ramas, basura arrastrada y demás corren por las calles. Gente esperando los colectivos subida hasta los techitos de las casetas públicas. Los fenómenos climáticos sumados a la imposibilidad de que la gente entienda que la basura va en el basurero y no en la calle o en la vereda da por resultado que cada dos o tres días, mi pequeño autito se quede encaramado en el primer lugar que encuentre hasta que pase el pandemónium. Así nos va.
-Limpiar, barrer, aspirar, repasar y pasar el plumero en toda la casa para abrir la puerta y que Wafles entre con un pedazo de carne podrida que huele a rayos y se siente primorosamente a comer sobre la alfombra blanca: creo que esto no requiere más explicación.
-Los cuidacoches, limpiaparabrisas y demás yerbas: ah, los delincuentes tolerados de la calle. Los cuidacoches son en su mayoría feroces tipos, mejor alimentados que yo, con cara de pirata que me gruñen: "dié mil, señora", y probablemente ganan mejor que yo con sus desvergonzados asaltos con trapo en mano. Los limpiaparabrisas son otro cantar, en su mayoría. Son niños y son utilizados por sus padres, que no saben otra cosa que hacer que no sea rascarse los piojos y esperar el fruto de la compasión ajena en manos de sus maquinitas de hacer plata. Para los que se sientan tentados a darles plata que solo termina en caña y cola de zapatero, y un tipo borracho que viola a su mujer en frente a su media docena de hijos, para que nazca otro hijo que vaya a las calles; hay programas donde pueden invertir su dinero, poco o grande el monto. Lo importante es involucrarse. Uno de los sitios que puede guiarles es éste
-Cocinar: uno de los regalos del esposo por el día de los Enamorados fue "The Joy of cooking" de la talentosisima Irma Rombauer. Para los que hayan visto Julie & Julia, Irma era la amiga con la que Julia Child escribía el fabuloso libro de cocina "Mastering the art of french cooking". Esto era, evidentemente, un voto de confianza y una muestra encomiable de optimismo. Porque no soy buena cocinera. Es algo de mis manos.. viste la gente que dicen que tiene manos que hacen que las cosas sean ricas? bueno, yo no tengo esa clase de manos. Lo que sea que cocine, me cuesta. Incluso traté de empezar un ciclo de cocina megabásica con las cosas que hago en casa acá en el blog. No lo logré. Así de mala soy en la cocina. Lo bueno para mí y todas las esposas que llegan tarde y quieren comer algo rico igual, es que está La Vienesa. Amo La Vienesa, me hace quedar bien y puedo presumir por lo menos de haber calentado la salsa.
-Gente que te habla solo para pedirte cosas: esta raza particular de gente normalmente pasa a tu lado y apenas te saluda. A veces hasta hacen como que no te ven en los pasillos. Hasta que un día y de la nada, sos su mejor amigo y "qué gusto verte! como estás, que tal la familia, y los perros, que bueeeeno...vos sabes que justamente te iba a pedir-ofrecer-preguntar-etc?" No es por nada, pero quiero nomás que estas personas sepan que la gente SE DA CUENTA. Y que si nunca en la vida me hablás y de repente cambiás 180 grados cuando querés pedirme, ofrecerme o venderme algo, es mejor que ni te gastes. No tenés ni una chance.
-El raudal: 5 años atrás en Asunción llovía y no pasaba mayor cosa. Ahora una lluvia de 20 minutos se puede llegar a transformar en un caos que transforma a la ciudad en una versión tercermundista de Venecia. Ríos de agua sucia, ramas, basura arrastrada y demás corren por las calles. Gente esperando los colectivos subida hasta los techitos de las casetas públicas. Los fenómenos climáticos sumados a la imposibilidad de que la gente entienda que la basura va en el basurero y no en la calle o en la vereda da por resultado que cada dos o tres días, mi pequeño autito se quede encaramado en el primer lugar que encuentre hasta que pase el pandemónium. Así nos va.
-Limpiar, barrer, aspirar, repasar y pasar el plumero en toda la casa para abrir la puerta y que Wafles entre con un pedazo de carne podrida que huele a rayos y se siente primorosamente a comer sobre la alfombra blanca: creo que esto no requiere más explicación.
viernes, 28 de enero de 2011
Cinco cosas (que me ponen pirevaí*)
Uno de los blogs que sigo tiene por costumbre compartir los viernes 5 cosas que le hace feliz (ver cupcakesandcashmere)..y yo, fiel a mi estilo, hoy pensé que sería bueno hacer catarsis y compartir 5 cosas que odio. Así que, voilá:
-Ir al super: a diferencia de la mayoría de las mujeres que conozco, hay algo enfermizo en el clima acondicionado y el olor de cosas de plástico, mezclado con comida, verdura, y elementos de limpieza que me resulta por completo angustioso. No entiendo que encuentran de satisfactorio en la experiencia esas señoras que pasean horas y horas dando vueltas por los pasillos con sus carritos, agarrando y dejando cosas. Si algún día estas en el super y ves a una tipa corriendo como una desquiciada, tirando cosas en su carrito sin mirar, soy yo; tratando de salir de ahí lo más rápido posible. Pero si me gritás “Ña Pao” me quedo y saludo un ratito. Tan desagradable no soy.
-Ir a la peluquería: ok, ya sé. Estarán pensando que alguien se comió a Ña Pao y ocupó su lugar para conquistar el mundo, pero la verdad es que detesto ir a la peluquería, siempre fue así. De toda la población femenina mundial, debo ser parte del 0,0003% que no aguanta la peluquería..simplemente me resulta intolerable el quedarme sentada teniendo que esperar que alguien se digne atenderme (y con mi suerte, la mitad de las veces se olvidan de mi y termino esperando el doble). Para completar mi tortura, te sientan y mientras te pintan las uñas te preguntan sobre tu vida como si les interesara medianamente para otra cosa que no sea llenar el aire (y si es un lugar al que vas a menudo, para chismosear descaradamente sobre tus intimidades a tus espaldas). Ok, señora peluquera, ya sé que mi mama me traia desde que tengo 5 para que me hagas las trenzas, pero no tengo el menor interés en contarte que piensa mi esposo sobre mi tendencia a dormir con medias. No vengo a que seas mi amiga, cortame el pelo y terminamos ambas de fingir cordialidad, si?..
-Perder cosas: yo NO soy de las que pierden cosas. Es más, no pierdo casi nada. Tengo cosas de cuando era chica que me acompañaron en decenas de mudanzas y continúan a mi lado. Entonces se imaginarán mi desolación cuando en la misma semana perdí mis dos anillos favoritos. LOS DOS. Es un tiempo triste para mi..y considerando que uno de mis anillos tenía un número de piedras por las cuales me guiaba para recordar todo lo que necesito trabajar en mi carácter (paz, paciencia, bondad, benignidad, templanza, mansedumbre y sabiduría) tengo que advertirles: no cuenten con que recuerde cuáles eran esos frutos que tenía que mejorar en un principio. Ven? Perder cosas me hace peor persona. Anillos, vuelvan!!!
-Quedarme trancada en el tráfico: hay un post entero sobre este tema, así de mucho odio.
-Que se vaya la luz: en una semana que todavía no termina, ya son dos noches sin luz. La ANDE nos hizo promesas como un novio calentón a una novia quinceañera. Hasta ahora, ninguna cumplida, solo un calor pesado, espantoso, angustiante y grosero, que parece aún peor que el verano pasado. Y yo, ya lo saben, no soy buena tolerando el calor. Dame dolor, frío, hambre, tacos demasiado altos: no tengo problemas. Calor? EL.FIN.DEL.MUNDO. Ayuda cuando el hombre de tu vida no alimenta la ansiedad que te come por dentro y seca el llanto de tu desesperación ante el inminente sarpullido que te va a salir con el calor incivil de república bananera y ausencia de energía eléctrica para sobrevivir. Fui enviada a dormir en lo de mi madre, mientras mi héroe se quedaba a enfrentar al enemigo en la oscuridad.
Realmente creo que este blog va a seguir de una tonalidad gris petróleo tirando a negro (como negro se queda todo cuando se va la luz. Si ando muy monotemática) que puedo hacer para consolarme ante tanta desazón?
Dejen tips si pueden, mientras voy a buscar un poco de sidra helada..
*pirevaí: “mala piel” en guaraní, de ánimo insoportable.
*ANDE: Administración Nacional de Electricidad (la venganza será divina y me mudaré a Suiza, ya van a ver)
-Ir al super: a diferencia de la mayoría de las mujeres que conozco, hay algo enfermizo en el clima acondicionado y el olor de cosas de plástico, mezclado con comida, verdura, y elementos de limpieza que me resulta por completo angustioso. No entiendo que encuentran de satisfactorio en la experiencia esas señoras que pasean horas y horas dando vueltas por los pasillos con sus carritos, agarrando y dejando cosas. Si algún día estas en el super y ves a una tipa corriendo como una desquiciada, tirando cosas en su carrito sin mirar, soy yo; tratando de salir de ahí lo más rápido posible. Pero si me gritás “Ña Pao” me quedo y saludo un ratito. Tan desagradable no soy.
-Ir a la peluquería: ok, ya sé. Estarán pensando que alguien se comió a Ña Pao y ocupó su lugar para conquistar el mundo, pero la verdad es que detesto ir a la peluquería, siempre fue así. De toda la población femenina mundial, debo ser parte del 0,0003% que no aguanta la peluquería..simplemente me resulta intolerable el quedarme sentada teniendo que esperar que alguien se digne atenderme (y con mi suerte, la mitad de las veces se olvidan de mi y termino esperando el doble). Para completar mi tortura, te sientan y mientras te pintan las uñas te preguntan sobre tu vida como si les interesara medianamente para otra cosa que no sea llenar el aire (y si es un lugar al que vas a menudo, para chismosear descaradamente sobre tus intimidades a tus espaldas). Ok, señora peluquera, ya sé que mi mama me traia desde que tengo 5 para que me hagas las trenzas, pero no tengo el menor interés en contarte que piensa mi esposo sobre mi tendencia a dormir con medias. No vengo a que seas mi amiga, cortame el pelo y terminamos ambas de fingir cordialidad, si?..
-Perder cosas: yo NO soy de las que pierden cosas. Es más, no pierdo casi nada. Tengo cosas de cuando era chica que me acompañaron en decenas de mudanzas y continúan a mi lado. Entonces se imaginarán mi desolación cuando en la misma semana perdí mis dos anillos favoritos. LOS DOS. Es un tiempo triste para mi..y considerando que uno de mis anillos tenía un número de piedras por las cuales me guiaba para recordar todo lo que necesito trabajar en mi carácter (paz, paciencia, bondad, benignidad, templanza, mansedumbre y sabiduría) tengo que advertirles: no cuenten con que recuerde cuáles eran esos frutos que tenía que mejorar en un principio. Ven? Perder cosas me hace peor persona. Anillos, vuelvan!!!
-Quedarme trancada en el tráfico: hay un post entero sobre este tema, así de mucho odio.
-Que se vaya la luz: en una semana que todavía no termina, ya son dos noches sin luz. La ANDE nos hizo promesas como un novio calentón a una novia quinceañera. Hasta ahora, ninguna cumplida, solo un calor pesado, espantoso, angustiante y grosero, que parece aún peor que el verano pasado. Y yo, ya lo saben, no soy buena tolerando el calor. Dame dolor, frío, hambre, tacos demasiado altos: no tengo problemas. Calor? EL.FIN.DEL.MUNDO. Ayuda cuando el hombre de tu vida no alimenta la ansiedad que te come por dentro y seca el llanto de tu desesperación ante el inminente sarpullido que te va a salir con el calor incivil de república bananera y ausencia de energía eléctrica para sobrevivir. Fui enviada a dormir en lo de mi madre, mientras mi héroe se quedaba a enfrentar al enemigo en la oscuridad.
Realmente creo que este blog va a seguir de una tonalidad gris petróleo tirando a negro (como negro se queda todo cuando se va la luz. Si ando muy monotemática) que puedo hacer para consolarme ante tanta desazón?
Dejen tips si pueden, mientras voy a buscar un poco de sidra helada..
*pirevaí: “mala piel” en guaraní, de ánimo insoportable.
*ANDE: Administración Nacional de Electricidad (la venganza será divina y me mudaré a Suiza, ya van a ver)
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