lunes, 2 de enero de 2012

2012

Un año atrás me ponía a compartir mis resoluciones para el año que entraba. Le deseaba éxitos al 2010 que fue un año pesado y con complicaciones, pero nada en el mundo, ni todo el optimismo podría haberme preparado para el avasallantemente buen año que resultó el 2011. Para hacer un racconto breve, en el 2011:


-Tuve menos miedo y aprendí a hacer cosas que antes no sabía y que no me animaba a probar, como participar en un Campeonato Nacional de Scrabble, sin ser muy buena en el juego!


-Viajé más y eso me abrió la cabeza donde empezaba a ponerme cuadrada.


-Escribí más y resultó que a varios les gustó!


-Descubrí la pasión de correr, y corrí mi primera y mi segunda 5k.


y varias otras cosas que me sorprendieron y llenaron mi vida de gozo.


Tampoco es para decir que no hubo dificultades. Las hubo, pero las cosas buenas las eclipsaron por completo, al punto que me siento hoy y no puedo pensar en cosas por las que pueda o tenga derecho a quejarme. Y los amores perduraron, y las amistades siguen pocas, pero reales, así que solo me queda esperar que este año pueda hacer honor en seguimiento a un tiempo tan bueno como el anterior. Y que yo pueda de alguna forma poner la actitud que generó tanta abundancia.
2012




Feliz año, queridos. Alguna resolución? yo no puse las mías..pero se parecen mucho a las del año anterior! 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Carta a Pao


Cuando tenía 18, 19 años pensaba mucho en el futuro. Estaba ya en la facu, persiguiendo mis primeros sueños de camino a la adultez, pero pensaba con mucha ansiedad en el futuro. Y creo un poco que es una carga de nuestra generación. Estamos tan condicionados a tener éxito en lo que sea que hagamos, y tenerlo jóvenes –porque si no sos un vejestorio out- que estamos en una carrera desesperada, como hámsters en rueditas por alcanzar todo lo que se supone que tenemos que tener, según lo dictado por los Sean Parkers y Zuckerbergs y Alexander Wangs* del mundo. Mas vale que para los 25 tengas un yate, dos casas, una megacarrera, seas filántropo, hayas ayudado a salvar las ballenas y Dios sabe cuantas cosas más.

Entonces hoy, porque es mi cumpleaños, me siento a escribirle una carta a mi yo de 19 años. Un poco como el video que tanto tocó a tantas personas en estos días, pero no tan centrado en la salud. Así que si me disculpan, puede que de vuelta me ponga un poco cursi (me pongo cursi una vez por semestre, aproximadamente, para los que quieran anotar y evitarse la visita por el blog). Gracias por la comprensión.

Carta a Pao, 19 años.
Hola dahling, soy tu yo. Feliz cumpleaños. Primera vez que nos encontramos así, normalmente hablás sola y te respondés, haciendo una conversación mucho más presente, pero hoy vengo con noticias y algunas reflexiones, directo desde el futuro. Hay unas cuantas cosas que quiero que revisemos juntas, si? Vamos:

Cosas que esperás que hayan sucedido para cuando tengas 29
-      Haberte graduado hace años, estar en Atlanta sentada en la silla que era de Patricia Janiot y tener tu propio programa de radio.
-      Tener tu departamento propio y un perro fabuloso que entre en tu cartera.
-      Manejar un Audi.
-      Haberle entrevistado a Bono, García Márquez, Anna Wintour –y que Anna te pida que manejes PR de Vogue- y Anthony Hopkins.
-      Viajar mucho, todo el tiempo.
-      Escribir un libro o tener una columna semanal en un diario prestigioso á la Bradshaw.
-      Tener muchos zapatos! –á la Bradshaw también.
-      Perseverar en el gimnasio más de un mes, de seguido.
-      Que tu país avance y esté liderado por alguien que ame más a la patria que a su bolsillo.
-      Conocer a un hombre encantador, creativo, inteligente, culto y absolutamente galante, que no sea paraguayo y ser su novia. Quizás casarse, pero no crees tanto en el matrimonio.


Cosas que sucedieron para cuando cumplis 29, en el orden de tus aspiraciones:
-      Te vas a graduar junto con tus inseparables amigas en el 2007, con un excelente promedio que ni tus papas creyeron considerando lo pésima alumna que fuiste en el colegio. Bien ahí. Sobre lo de la silla de la Janiot, bue.. digamos que eso no sucedió. Ella sigue firmemente sentada ahí. Lo de la radio? Vas a empezar a hacer pasantías este verano, y no vas a parar. Tenés un programa, sola, en una radio con muy buen rating. No esta mal, verdad?
-       No tenés departamento propio, por ahí puede que tengas una casa en el futuro. Y no tenes uno, tenés dos perros, ninguno de los cuales entra en tu cartera, o romperían. De hecho, ya rompen todo lo que hay. Pero les querés. No imaginás tu vida sin ellos.
-      Un Audi? En serio tus expectativas son medio absurdas. Pero tenés tu propio auto, y es muy coquetón.
-      Ni Bono, ni Gabo, ni Anna ni Sir Anthony. Sinceramente es medio iluso lo tuyo. Si sirve de algo, esta semana (en mi tiempo) le entrevistaste a Jamie Rowe, de Guardian.
-      Viajás. No mucho, ni todo el tiempo. Todavía no conocés NY, pero querés ir pronto a visitarle a tu hermano, que va a VIVIR ahí, puedeserpico. Igual el pasaporte se usa de vez en cuando. Te va a gustar.
-      No hay libro. Pero tenés algo parecido a una columna –tampoco te hagas ideas, no es en un diario reconocido, mitakuñai pretenciosa- desde donde te escribo y que leen personas generosas con demasiado tiempo libre. A veces cuando escribís para eso (se llama blog) suena en tu cabeza la voz de Carrie.
-      Ni por casualidad tenés tantos como ella, pero tenés unos cuantos, y a veces les alzás upa y les hablas. Crazy lady in the making.
-      No hubo chance. Jamás vas a ir al gimnasio más de una semana. Pero este año, y contra todo pronóstico, corriste tu primera 5k. Ni vos vas a creer.
-      No. El de ahora creo que es el peor de todos, considerando que estamos en democracia. Mejor ni te cuento de su vida personal. Esperemos que llegue pronto alguien que cambie las cosas. Somos optimistas.
-      Le conocés en unos tres años. Es argentino. Un poco colgado, no le gusta afeitarse y pierde cosas, pero aparte de eso es todo lo que soñás y más. Cuando le veas por primera vez vas a estar con tu mejor amiga, y le vas a decir: “gorda, este es el hombre con el que me voy a casar”. Y así va a ser.

Quizás las cosas no salgan como tu megaambicioso plan de dominar el mundo antes de los 30. Pero es una buena vida. Muy buena. Vas a tener excelentes maestros, en el aula y en la calle. Amigos que son pocos pero valen su peso en diamantes. Yo que vos esperaría con muchas ganas. Y de paso no me pondría jeans con agujeros en la cola, no saldría con ciertos chicos y particularmente no con los que trabaje, aprendería más temprano a disfrutar de mi propia compañía, no trataría de hacer lo que hacen los demás solo por encajar y ser cool, no le tendría miedo a estar sola. Pero vas a hacer esas cosas, y vas a aprender como resultado de lo que hagas. A veces la única forma de aprender es darnos de cara contra la pared, pero quería que sepas nomás. Que pases lindo, tu hermanita estará llegando con rollitos primavera en cualquier momento.

* creador de Napster, creador de Facebook duh, diseñador prodigio.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Fiestas de fin de año y paquetes (pero no los que se imaginan)


Considerando lo mucho que me gusta esta época del año (quitando el calor espantoso que nos azota), hay algo que realmente me pone nerviosa cuando llega este mes: las comidas de fin de año.

Por supuesto no estoy hablando del acto de comer. De eso soy fanática ayer, hoy y siempre. Estoy hablando de las cenas, almuerzos, meriendas, cocteles, etc. de fin de año que celebra hasta la asociación de señoras que se encuentran en la sección verdulería de tu Super. Todo el mundo siente una extraña compulsión de juntarse a brindar y compartir en el mes que de por sí es el más ocupado del año.

Porque, estadísticamente comprobado, diciembre es el mes con mayor actividad. No solo están las graduaciones varias –que ahora hay desde Preescolar. Que alguien me explique cómo beneficia a los chicos ponerles togas y birretes de cartulina para celebrar que el año entrante van a enfrentar 12 años de educación elemental, porque no entiendo.- también la gente decide casarse en masa y aparentemente hay más cumpleaños de los que pudiéramos llegar a necesitar (incluyendo el mío y el del esposo). Sumémosle a esto que desde el 1 de diciembre  la gente empieza a comportarse en la calle y el tráfico como monos liberados de sus jaulas y confiados con máquinas sofisticadas como autos o biciclos y no hay tiempo ni forma de respirar.

Llegó el momento en que tuvimos que ir a compartir el almuerzo de fin de año de mi trabajo. No quiero que malentiendan, estoy muy contenta de poder ir a compartir con mis compañeros y demás, pero existe esa presión de saludar a los jefes y tratar de que no se te caiga un bocado del plato frente a ellos, de aceptar que tu mesa no se llene porque todos se sentaron en otro lugar y  estresarte porque nadie quiere ser la “mesa aburrida”. Ya saben… como, no saben? O sea yo soy la única que piensa estas cosas? No importa.

En síntesis, pasado el almuerzo, nos levantamos para retirarnos con el esposo que estaba a punto de salir disparado por el techo porque quería ver El gato con botas –ya sé…ya sé- y salimos rumbo al estacionamiento cuando encontramos que… la fila de autos frente al nuestro cerró el paso para todos. A nadie se le ocurrió que la gente pudiera necesitar salir, asi que estacionaron todos cerrando por completo la salida para toda una fila de autos. Podría argumentar todo tipo de cosas, desde la desconsideración por el prójimo, hasta el egocentrismo de que sólo me importe mi tiempo y no el del otro que deba salir y se encuentre con este aprieto y mucho más. Pero después me acuerdo; Diciembre=monos en la calle. Así que partimos junto al guardia que controlaba la entrada y le comunicamos nuestro dilema. La respuesta?:

“Y no se yo, no es mi culpa”

El esposo, firme pero con los ojos destilando irritación, le preguntó si que podríamos hacer al respecto, porque necesitábamos salir cuanto antes. El sujeto hace una cara, y señores, SE AGARRA EL PAQUETE* y le responde sin mirarle:

“Ya te dije que no sé. No es mi trabajo eso. Ya hubo luego un kilombo en el frente con la gente que entró todito junto” (sic)

Acá, definitivamente, el hombre en cuestión está siendo grosero innecesariamente con gente que era invitada del lugar. Pésima imagen, tanto de la empresa de seguridad como del club.

El esposo empieza a romper su remera en el inicio de su transformación en Hulk, conmigo flameando colgada por su espalda detrás, rogándole moderación, y le dice “vos sos la cara de este lugar, lo mínimo que podés hacer es ofrecerte a ayudar para solucionar esto. Estás haciendo un pésimo trabajo, decime tu nombre y apellido”. Y les ruego que se sienten, porque esto es lo que pasó.

Esta impresentable imitación de trabajador SE VUELVE A AGARRAR EL PAQUETE, levanta la cara con un gesto de escupir y le dice “y para qué      gua´u? pssssss”

Ahí yo me encomendé a Dios y rogué tener suficiente para pagar la fianza del esposo que estaba completamente listo para enseñarle modales a este impertinente que sin razón alguna estaba comportándose como un troglodita frente a nosotros, cuando sale uno de mis jefes. Salvada. Gracias Señor. El esposo respira y va en busca de ayuda y yo parto mortificada detrás, con el espécimen ése mirándome con ojos de avestruz en celo. Esto tuvo que ser una broma de los chicos de Producción del canal, estoy segura.

El final de la historia fue con el esposo yendo a informar a los supervisores del lugar de la penosa actuación de alguien que efectivamente era la única cara del lugar. Y yo pensando cuanto nos falta entender que el tener un puesto de trabajo no justifica ni es razón para comportarnos en el ámbito laboral como perfectos imbéciles, lo lógico sería hacer el trabajo con excelencia, porque si te tocó trabajar en feriado mientras los otros descansan, no es la culpa de los demás, no?. Si este chico perdió su trabajo por causa de nuestra queja, quizás alguien que valore lo reciba en su lugar. Y que no tenga una extraña compulsión a agarrarse las partes privadas en frente a los visitantes de su empleador.

Y el esposo fue a ver El gato con botas, con su mejor amigo. Le gustó.

*si necesitás que explique qué es esto, creo que no tenés edad para que te lo explique.
-A pedido de varios, el club donde sucedió la historia es Rakiura. Y si encuentran a un guardia de seguridad que se llama Gustavo y tiene cara de odiar su trabajo, corran. O tapen los ojos de su familia.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Casada, viva y preseleccionada!

Un año atrás el esposo formó parte de uno de los eventos que más alegría le trajo en el 2010: Los 10 mejores blogs de Paraguay. Organización del Diario Ultima Hora, por fin alguien se tomó la tarea de seleccionar entre los muchos buenos blogs del país y premiar a los mejores. El esposo fue parte de un jurado que se tuvo que arreglar para elegir 10, entre los cuales los mejores fueron los de mi siempre admirada Elda y el no menos querido Bonifacio. Por razones evidentes no pude inscribir a este blog de mi corazón, así que igual muy emocionados fuimos a aplaudir a los ganadores, todos geniales en su propio derecho.


Este año, el esposo ya no parte del jurado, inscribí el blog a insistencia de mi encantadora hermanita, y oh sorpresa! ayer me entero que Casada y viva quedó en el shortlist de 65 preseleccionados. Debo admitir que me duele un poco la cabeza, de tanto rebotar por las paredes de gozo descontrolado. Muchas gracias por este momento feliz, creo que -he´i conductor de Miss Universo- somos todos hermosos y ganadores!


Ahora si me disculpan, tengo que ir a la despensa, le debo mil a la señora porque ayer no me alcanzó lo que llevé!



martes, 29 de noviembre de 2011

Mensaje del día. Ña Pao, serpienta.

Como les había contado en una ocasión, mi trabajo -fuera de la casa- en la vida real es hacer radio. Es algo que atesoro y tiene un valor que no podría medir. Porque, a diferencia de otras personas, siempre supe que esto era lo que quería hacer.. cuenta mi mamá que yo tenía aproximadamente 5 años cuando agarraba su cepillo para brushing y me paseaba por la casa haciendo entrevistas a locales y visitantes. Se me ha visto entrevistar perros y hacer un programa piloto para lo que en el futuro sería Discovery channel, tratando de vacunar plantas y preguntarles sus opiniones al respecto. Claro que Discovery nunca se enteró de mi descollante talento, y yo terminé tomando otro rumbo, pero siempre dentro del fascinante y complejo mundo de la comunicación. 


La radio donde actualmente estoy, es una radio muy particular. Muy amada por sus oyentes, algunos de ellos escuchando desde la primera emisión, 18 años atrás. La mayoría de ellos son un verdadero primor, gente que aprecia el trabajo de los conductores, operadores y de todo el equipo detrás de cada programa. Gente tan generosa que puede llegar a reconocer tu voz en el super y se acerca a contarte que escucha tu programa, en esos momentos que te mirás y te das cuenta que tenés los championes mas sucios en tu posesión, buzos que habrán sido pertenencia de Jane Fonda en su época de esplendor y todos los pelos de la cabeza disparados en direcciones diferentes y querés que te trague la tierra, pero agradecida sonreís y le das un abrazo al oyente amoroso, para posteriormente salir huyendo por la derecha. 


Otros pocos, sin embargo, son de una casta que jamás en todos los años de carrera que tengo me tocó encontrar. Son oyentes que por alguna razón que todavía no me puedo explicar, te insultan. Y no es que te insultan porque dijiste alguna grosería (no se permiten en la radio), o porque confesaste el club al que sos adepto (nunca cuento mi club), o por ninguna razón que tenga algún sentido lógico. Son insultadores profesionales. Les encanta descargarse con coloridos comentarios que al principio me resultaban tan aberrantes en tantas formas que llegaba a casa y lloraba de rabia, pero que con el tiempo me comenzaron a parecer cómicos, compartiéndolos en mi muro del facebook, y ahora hasta les agarré un especie de afecto. 


El esposo siempre fue partícipe de estas situaciones. Hubo un tiempo en que dejé de comentarle sobre los mensajes en cuestión –que, curiosamente, siempre son anónimos. Se es muy valiente sin dar la cara- y fue cuando eso que me dijo que quería que siempre le comparta lo que me pasaba en el trabajo. Era él el que me consolaba al principio y el que reía conmigo después, excepto por esta vez en particular.. Como todos los jueves, yo anuncio la llegada con un grito exultante de “JUERNES!”. Palabra que, por supuesto, no inventé yo ni mucho menos, pero que uso con toda propiedad considerando lo lindo que es que falte un día para el viernes. Algunos lo aman, algunos lo odian. Yo lo hago igual. Y prontamente llega un mensaje, anónimo claro, al servicio de mensajería diciendo lo siguiente:


"Aiii Pao q bobaza y serpienta te deja tu juuuuerneeesss, DiOs MiO! se rien todOs ko d vos mamita! No t das cuenta q sos re Ay?? aiii q aaaascOoOoO!" (SIC) 


Durante un rato me quedé tratando de traducir al español lo escrito por la chica en cuestión –casi la mayoría de los mensajes son de mujeres, y muchos con contenido terriblemente machista, lo que me pone muy triste por la clase de mujeres que algunas familias están formando. Y ni hablemos de la ortografía. No puedo ni entrar ahí..no...no puedo- y una vez comprendido lo que quiso decir, noté que había un nuevo insulto (serpienta) para añadir a la galería; por lo que prontamente le escribo al esposo para compartir esta joya del vilipendio criollo. 


El esposo tarda en responder, y cuando finalmente lo hace, pregunta “a donde te enviaron eso?”. Yo le digo: “a la mensajería”. Y él zanja la cuestión, confortando a su amada y ofreciendo sus mejores palabras de consuelo ante la vejación: 


 “OK”. 


Ese es el esposo: un hombre de gran corazón. Tanto, que a veces se va en puras buenas intenciones, mientras se cuelga en los muchos pensamientos que le ocupan la cabeza


Y OK mba´e. 
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